Faro de ciencia
El instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario es, como expresa en su Memoria Científica 2010-2012, “un instituto de investigación cuyo objetivo principal es contribuir a la generación y la difusión del conocimiento científico en ciencias biológicas a través de la investigación...

Jueves 22 de Agosto de 2013

El instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario es, como expresa en su Memoria Científica 2010-2012, “un instituto de investigación cuyo objetivo principal es contribuir a la generación y la difusión del conocimiento científico en ciencias biológicas a través de la investigación, la docencia y la vinculación con la sociedad. Es una institución sin fines de lucro, creada en 1999 como instituto dependiente del Conicet y de la UNR”. Tuve la alegría de conocer sus instalaciones y conversar con investigadores del alto nivel que conforman su staff, las líneas de investigación en curso, la formación de los recursos humanos, las becas que se otorgan, entre otras funciones que cumple el IBR. Algunos de los investigadores fueron repatriados para que lleven a cabo sus tareas en nuestro país, hecho destacable que merece ser remarcado. La gran receptividad y acogida con que fui recibido por un alto directivo, el doctor Fernando Soncini, quien no escatimó tiempo ni esfuerzo en explicarme el funcionamiento de los distintos departamentos y mostrarme los equipos de alta tecnología en actividad, que denotan no solo la elevada preparación científica de sus recursos humanos, sino la calidad humana de los mismos. Este faro de ciencia, no es una torre de marfil totalmente divorciada de la sociedad que la sustenta, sino todo lo contrario. Entre sus objetivos primordiales figuran: “Promover el desarrollo de investigaciones científicas y tecnológicas en las áreas de biología molecular, bioquímica, biología estructural, genética, microbiología y biología del desarrollo, además, de contribuir a la formación de recursos humanos de alto nivel, coordinando este quehacer con el de la UNR, otras universidades nacionales y otras instituciones científicas y/o tecnológicas del país y del extranjero”. Un rubro fundacional apunta a “desarrollar proyectos tecnológicos y de asesoramiento al sector productivo y al Estado en áreas de su competencia”. Muchas de las patentes obtenidas a través de convenios entre el Conicet y empresas generarán divisas que, por pago de propiedad intelectual, ingresarán a nuestro país. El IBR es un polo científico que nada tiene que envidiar a otros centros pertenecientes a países denominados desarrollados. La riqueza de los países no se mide solamente a través de su PBI; el desarrollo social y educativo de sus habitantes son las variables que le otorgan el status de desarrollados. Los rosarinos deberíamos conocer y apreciar que el IBR nos pertenece, y que la búsqueda de la verdad en al área de la ciencia y tecnología a que se halla abocado contribuye al engrandecimiento de nosotros como sociedad y como país.

Alejo Vercesi