Familiares de soldados muertos en Malvinas inauguraron un cenotafio
En una ceremonia histórica y cargada de emoción, 170 familiares de soldados que cayeron en las Malvinas les rindieron ayer homenaje y dejaron inaugurado un cenotafio en el cementerio de Darwin. "Estamos cerrando un ciclo y comenzando otro, que éste sea el principio del reencuentro entre todos los argentinos.

Domingo 04 de Octubre de 2009

En una ceremonia histórica y cargada de emoción, 170 familiares de soldados que cayeron en las Malvinas les rindieron ayer homenaje y dejaron inaugurado un cenotafio en el cementerio de Darwin.
  “Estamos cerrando un ciclo y comenzando otro, que éste sea el principio del reencuentro entre todos los argentinos. Acá hay mucha sangre derramada y esto tendría que servirnos para vivir en paz”, dijo el titular de la Comisión de Familiares de Caídos, Héctor Cisneros, apenas terminada la ceremonia y concluyendo siete horas de estadía en las islas.
  Tras ser despedidos por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Río Gallegos, los familiares arribaron 9.30 al aeropuerto militar de las islas y fueron traslados directamente a Darwin. La mayoría de ellos lo hacía por primera vez.
  Algunos entraron al cementerio en silencio y cabizbajos, otros con lágrimas contenidas, mientras que casi todos se apuraron en encontrar el nombre de su ser querido en alguna de las 230 tumbas que yacen en el camposanto o de entre los nombres de los 649 caídos inscriptos en los muros del cenotafio.

Tiempo inclemente. En medio de fuertes ráfagas de viento y una temperatura bajo cero, la ceremonia religiosa fue celebrada por el párroco de las islas, Peter Norris, y por un sacerdote llegado de Santiago del Estero, Sebastián Combin, que está realizando una tesis doctoral sobre la presencia de la Iglesia en las islas.
  Previo a la misa, Cisneros expresó su “gratitud a los gobiernos argentino y británico por este homenaje, y también a los isleños que hicieron de lado las heridas del pasado”.
  En primera fila lo escuchaban el vicegobernador de las islas, Paul Martínez, y el comandante de la base militar, Gordon Moulds, mientras que una veintena de isleños se ocupaba del operativo logístico alrededor del cementerio para atender a los familiares, lo que demostró signos de plena cooperación de los habitantes de las islas para con la visita.
  Baños químicos y tres carpas blancas fueron montadas frente al cementerio, con sillas para que pudieran descansar los familiares, a quienes se les convidó con un servicio de cafetería y almuerzo tipo vianda.
  En la misa, el cura Combin dijo que “las cruces no son signo de muerte sino de esperanza y resurrección” y señaló que “el contemplar este cementerio nos estimula e interpela a abandonar actitudes egoístas y a ser ciudadanos comprometidos con la Patria como lo fueron los caídos, para aportar al bien común”.
  “Hoy nuestra Patria también necesita de héroes que den su vida por una Argentina más justa y solidaria, que den su sangre también para alcanzar una Patria mejor”, afirmó el sacerdote. El segundo contingente que viajará a las islas el próximo sábado será acompañado por el obispo de Río Gallegos, el salesiano Juan Carlos Romanín.
  En el momento de las ofrendas, los familiares acercaron al altar rosarios, flores, fotos y estampas, que fueron colocadas en una urna empotrada en el piso frente a la gran cruz de 3 metros que se alza justo en medio de los dos muros curvos que rodean el cementerio.
  Antes de la ceremonia en Darwin, el vicegobernador de las islas (invitado a participar del acto por la Comisión de Familiares) dijo que “este es un evento humanitario que el gobierno de las islas no quiere politizar”.
  Asimismo supeditó la realización de próximos viajes de familiares al resultado de las elecciones legislativas del 5 de noviembre que renovarán la conformación del Consejo Legislativo de las islas.
  Entre los presentes en Darwin estaba el joven Sebastián Socodo, oriundo de Quilmes, que se casó con una isleña y quien desde el año 2007 está encargado del cuidado y mantenimiento del cementerio. Para Socodo, no hubo “ningún gesto de hostilidad” de parte de los isleños hacia el viaje de ayer.
  El contingente estuvo integrado también por una veintena de periodistas que cubrieron las alternativas de la visita. Entre los reporteros gráficos se encontraba el fotógrafo de la agencia estatal Télam, Sergio Quinteros, quien combatió durante la guerra y volvió recién ayer a las islas. Muy emocionado, y sin dejar de gatillar su máquina un sólo instante, Quinteros (nacido en Lanús) recordó el combate de unas horas que vivió en monte Williams y la gran desventaja de las tropas argentinas ante el despliegue inglés. Fue el único ex combatiente en participar de la ceremonia. l (Télam, DyN y Reuters)