Falta de responsabilidad
Los primeros días de enero, la ciudad conoció la lamentable noticia del accidente sufrido por una adolescente en el Complejo Vittoria de Villa Gesell. Nuestra voz es la de padres de chicos alojados en el mismo lugar en esa fecha y que la empresa D-Way decidió trasladar a hoteles (que ofrecen prestaciones diferentes a lo contratado) durante seis días, mientras se acondicionaba el complejo.

Jueves 18 de Febrero de 2010

Los primeros días de enero, la ciudad conoció la lamentable noticia del accidente sufrido por una adolescente en el Complejo Vittoria de Villa Gesell. Nuestra voz es la de padres de chicos alojados en el mismo lugar en esa fecha y que la empresa D-Way decidió trasladar a hoteles (que ofrecen prestaciones diferentes a lo contratado) durante seis días, mientras se acondicionaba el complejo. Durante esos primeros momentos, decidimos esperar sin reclamos a la empresa, ocupada en la chica accidentada, priorizando de esta manera la atención sin presiones de una situación que así lo ameritaba. Una vez que los chicos regresaron, pudimos obtener los detalles de la atención dispensada a los demás grupos que también fueron parte del incidente, ocurrido por la negligencia concurrente de varios agentes, ante nosotros la empresa D-Way, que no controló las condiciones de seguridad del complejo. Sin ahondar en la deficiente instalación de gas, en el momento del accidente no se encontraron los matafuegos, y al regreso al lugar el que había tenía fecha de vencimiento en el año 2006. Por otra parte, los coordinadores ofrecidos por contrato para la atención de los pasajeros no cubrieron las demandas. Para la vuelta al complejo los chicos debieron procurarse el traslado, luego de esperar más de tres horas por información. Igual tratamiento tuvieron al momento de la vuelta a Rosario, cuando el colectivo llegó una hora y media más tarde de lo pactado, sin mediar aviso por parte de la empresa. Casi un mes después, frente a los reclamos presentados, los responsables de D-Way demostraron su poco profesionalismo y la subestimación absoluta del gravísimo accidente, así como de los adolescentes a quienes dirigen sus servicios. De los encuentros que tuvimos con la empresa se desprende la minimización de la situación por su parte, aun después de sucedido el accidente, a todas luces evitable si se hubieran asumido las previsiones básicas que competen a una empresa dedicada al turismo. Consideramos lamentable y vergonzoso contar entre las empresas rosarinas a D-Way, que frente a la desgracia actúa negando la realidad que se evidencia y acepta escasas o nulas responsabilidades. Es nuestra intención –como parte de una sociedad que creemos madura para integrarse y punir a quienes no cumplen con los roles asumidos– compartir la experiencia para evitar que otros caigan en la seducción de promesas que al momento de la acción responsable se diluyen.

Viviana Puigsubira, María Julia Rizzotto y Verónica Herrero,

vivipuig@arnet.com.ar