Domingo 20 de Noviembre de 2011
En algunos supermercados está la costumbre que aún teniendo el vuelto en moneda para darle al cliente, reemplazan el mismo por caramelos. Las monedas escasean para todos. Ni decir si uno tiene que tomar un colectivo y no consigue tarjeta para viajar. Si tenés un billete de dos pesos y no comprás nada para consumir, es raro que algún comercio te cambie el billete respectivo para que puedas viajar. Entonces surge la dificultad que no es nimia. Ni hablar si se trata de cumplir horario forzoso, trátese de un trabajo o un turno para el médico. Sería interesante que los caramelos se den sólo de vuelto cuando realmente no hay alternativa. Es menester que los responsables de comercios traten de contemplar esta situación para que no se haga un hábito. Puedo incluir dentro de la falta de monedas que a veces se le escatiman al consumidor (descarto cuando se agotaron los recursos), la imperiosa necesidad de tener que hacer una llamada local, por ejemplo. En determinadas cabinas, si uno no tiene monedas, debe abstenerse o preguntar antes en caja si puede hacer la llamada. Cualquier otra cosa que signifique un monto pequeño y en monedas, corre igual riesgo. Ejemplo: una goma de borrar, una cartulina chica, un mapa, un sobre. No pocas veces, cuando las monedas faltan debido a su escasez general, se pueden cumplimentar necesidades. La voluntad de cambiarlas por un billete no es fácil por parte de quien escucha la correspondiente petición. Colaboremos todos para que la situación se haga más llevadera, para los clientes o consumidores y empleados o comerciantes.