Viernes 07 de Mayo de 2010
Tengo un perro de 4 años y el pasado 29 de abril, Día del Animal, justo ese día debía entregar mi departamento por vencimiento de contrato. Luego de mucho recorrer había conseguido un departamento de pasillo, antiguo, pero con las comodidades necesarias para mi familia y mi perro. El contrato se firmó, sin problemas, hasta ahí no había objeción alguna. Pero al día siguiente, a las 9 de la mañana, al ir a retirar las llaves, el dueño rescindió el contrato porque no quería animales en su propiedad –cosa de la que nunca se habló–. ¿Falta de ética? ¿Falta de respeto? ¿Falta de compromiso? ¿Falta de humanidad? No sé cómo llamarlo. Porque ahí me quedé en la calle con mi familia, mis muebles y mi perro. Pero Dios, en su inmensa justicia, me rodeó de gente humanitaria, contenedora y diligente, que en el curso de la mañana hizo todo lo posible para solucionarme el problema. Quiero agradecer especialmente a la Inmobiliaria Dunod, que se hizo cargo de esta situación tan injusta como impensada y sorpresiva, y con su profesionalismo y eficiencia me consiguieron un lugar donde soy bien recibido junto a mi mascota.
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