Lunes 28 de Junio de 2010
La modalidad era siempre la misma: un hombre en un auto blanco merodeaba los boliches de la zona
sudoeste, se presentaba como remisero ante chicas que esperaban taxis y se ofrecía a llevarlas. En
el camino exhibía un cuchillo, se internaba en algún callejón oscuro y las sometía a aberrantes
abusos sexuales. Hasta que tres víctimas que iban en un patrullero camino a la comisaría
reconocieron el auto del agresor en un rincón de Cabín 9 y señalaron a Héctor Fabián Godoy como el
autor del atroz ataque que acababan de sufrir.
Godoy, un falso remisero de 37 años, no sólo fue detenido e implicado en
otros hechos calcados sino que en todos los casos surgieron pruebas firmes en su contra. Por esas
evidencias fue procesado como el autor serial de graves violaciones a ocho chicas, ocurridas en
cuatro hechos entre septiembre de 2007 y fines de febrero pasado.
La jueza María Laura Savatier lo envió a juicio y le dictó la prisión
preventiva al entender que pesa sobre él una expectativa de pena efectiva y existe riesgo de que
entiende escapar. Fue acusado de abusos sexuales con acceso carnal, abusos gravemente ultrajantes y
privación ilegal de la libertad, todo agravado por amenazas y el uso de armas. Su aspecto físico
idéntico al descripto por las denunciantes, la descripción del auto y el reconocimiento positivo
por parte de algunas de las víctimas se erigieron como pilares de la medida judicial.
En el camino. El remisero fue detenido el 20 de febrero pasado cuando tres
adolescentes eran llevadas en un móvil policial hacia la subcomisaría 18ª para denunciar que las
habían violado en un descampado. Las tres chicas se habían encontrado para ir a bailar frente a un
pool de avenida Godoy y Teniente Agnetta, donde decidieron esperar un taxi. Un hombre se acercó en
un auto blanco y les preguntó si necesitaban un remís. Las jóvenes subieron y enseguida advirtieron
que el auto tomaba otra dirección.
Cuando se lo señalaron, el conductor respondió que iría a su casa a
buscar dinero para “ir al baile junto con ellas y a comprar merca”. Las chicas se
opusieron y el hombre sacó un cuchillo, las amenazó, detuvo el auto en un descampado oscuro de la
calle Rivarola, al límite del municipio con la localidad de Pérez, y abusó de las tres. Luego las
condujo hasta una esquina donde las dejó ir. Las jóvenes pidieron ayuda y un patrullero acudió al
lugar.
Cuando iban en el móvil de la Patrulla Urbana, en Las Corbatitas y El
Algarrobo de Pérez, reconocieron un Renault 9 blanco como el usado por el agresor. Del auto bajó el
conductor y enseguida lo apuntaron como el atacante. Dentro del vehículo fue hallado un aro
plateado de una de las chicas y el detenido tenía un cabello de una de las adolescentes en la
remera.
“Todo el tiempo la tenía a (una de las chicas) con el cuchillo en
la garganta y nosotras teníamos miedo de que la matara. Todas las noches sueño que me tiene
amenazada”, relató en Tribunales una de las víctimas.
Tres años antes. Tras la detención, Godoy quedó conectado a una serie de sucesos
previos cometidos con la misma mecánica. Uno fue el ataque que sufrieron dos hermanas menores de
edad la madrugada del 1º de septiembre de 2007. Las chicas esperaban un colectivo para ir a bailar
en avenida Godoy y Cullen cuando se acercó en un auto blanco un hombre que dijo ser remisero.
Ellas subieron al vehículo, pero el hombre las condujo cerca del cruce
de las rutas 14 y 33, en inmediaciones de Pérez, donde las amenazó con un arma de fuego y violó a
una de ellas. La joven que no fue atacada sexualmente tomó nota de la patente: terminaba en 625.
Igual que el Renault 9 secuestrado a Godoy. La víctima de los abusos lo reconoció en una rueda
judicial.
Otro ataque ocurrió el 14 de febrero de 2009. Alrededor de las 6 de la
mañana tres amigas que volvían de bailar, una de ellas menor de edad, esperaban un taxi en la
esquina de Provincias Unidas y Rivarola y se subieron al falso remís. En el trayecto el conductor
les “empezó a decir que quería que le compraran drogas” y las amenazó con un cuchillo.
En un descampado al sur de la calle Los Talas, de Cabín 9, sometió a las tres. Luego las hizo bajar
y les dijo que corrieran sin mirar la patente. Una de las víctimas lo señaló sin dudar en una rueda
de personas.
Por último, lo acusaron de violar el 23 de enero pasado a una chica que
creyó subir a un remís en una estación de servicios de zona sur, a quien amenazó con un cuchillo,
condujo hasta una cortada donde abusó sexualmente de ella y la golpeó en la cabeza, sin dejar de
apoyarle el arma blanca en la cintura. “Al llegar a Ocampo antes de Camilo Aldao tomé coraje
y me tiré del auto”, contó la chica, que también lo apuntó en una rueda judicial, tras la
cual fue procesado por la serie de ataques.