Domingo 09 de Noviembre de 2008
En octubre del año pasado recibí varios llamados telefónicos por los cuales me decían que por intermedio de mi tarjeta Mastercard había sido beneficiada con una semana de estadía en Pinamar en un apart con servicio de mucama y ropa blanca para cuatro personas. Obviamente, llamé a mi banco y a mi tarjeta. Ambos desconocían el tema. Igualmente nos presentamos con mi marido y luego de dos horas de una especie de lavado de cabeza (no sé cómo ni por qué) compramos las semanas en Pinamar. Luego de unos meses, aproximadamente en julio, empezamos a llamar para reservar una semana en diciembre en el apart El Dorado. Me respondían que me quede tranquila que ya estaba registrada, pero que igualmente llame en septiembre u octubre. De más está decir que llamé en agosto, septiembre y mi sorpresa fue muy grande cuando mi ejecutiva, de nombre Cinthia, me dice que llame a mediados de octubre, y que ya ahí me confirmarían. Lo hice y me vuelven a pedir que llame a fines de octubre. Lo hago y, obvio de más está decir, que aún no tienen la confirmación y que me piden que vuelva a llamar a mediados
de noviembre. No pude más y exploté diciéndole que necesitaba sí o sí la confirmación ya que en el trabajo uno debe decir con seguridad la fecha en que va a salir. Pero la señorita que me atiende me contesta que ella me estaba haciendo un favor en atenderme ya que no era mi ejecutiva. Esto me pareció muy extraño ya que yo marcaba siempre el interno 9110 y me contesta que sí es el lugar correcto, pero que Cinthia estaba ocupada. Obvio, eso me pasó en los últimos tres llamados. Mi supuesta ejecutiva jamás me atiende. Ya no sé a quién dirigirme, ni dónde reclamar. Eso sí, las expensas nunca se olvidan de debitar en mi tarjeta; lo hacen puntualmente todos los meses. Si no me atienden de inmediato deberé accionar legalmente. Escribo para que nadie más caiga en sus tramposas redes.
Mirtha Alicia Asato
mirthasato@hotmail.com