Sábado 04 de Abril de 2009
Tras 93 días de espera por el trasplante de un corazón, Felipe Cruzat, el niño chileno de 11 años a quien un equipo de médicos argentinos y chilenos le había implantado un corazón artificial, falleció ayer a la tarde por una falla multiorgánica en el hospital clínico de la Universidad Católica, en el centro de Santiago de Chile, en cuya unidad de cuidados intensivos (UCI) el pequeño se encontraba internado.
El chico, a quien hace quince días le fue implantado un corazón artificial que Chile le alquiló al hospital porteño Garrahan en respuesta a la miocradiopatía dilatada que le aquejaba, se había convertido en un símbolo de la esperanza en el país trasandino.
Su caso estremeció a la opinión pública chilena durante los más de tres meses que duró su larga agonía e incentivó al gobierno de Michelle Bachelet a poner carácter de suma urgencia a la ley de donaciones para facilitar el trasplante de órganos.
Hace veinte días, el fallecimiento de una mujer con muerte cerebral en el sur de Chile ilusionó a la familia de Felipe, pero los parientes directos de la paciente se negaron a donar su corazón, argumentando que aquélla era su última voluntad por motivos religiosos.
El padre de Felipe, Gonzalo Cruzat, dio a conocer ayer en las puertas del hospital clínico de la Universidad Católica el sentir de la familia.
"El tenía una misión en este mundo, la cumplió y se fue en paz. Se hizo lo que Felipe siempre pidió, que se cumpliera la voluntad de Dios, no la nuestra. Estamos tranquilos porque sabemos que él está junto al Señor. Creemos que la voluntad de Dios se expresó y ese era el destino de Felipe", explicó Gonzalo Cruzat.
"Tenía afectado el hígado y los riñones y ya ayer (por anteayer) se le había sacado la máquina de diálisis. Fue una situación rápida; estábamos muy optimistas, pero en menos de una hora se produjo el desenlace" trágico, dijo el padre. "Felipe no experimentó sufrimiento ni dolor", concluyó.
Fuentes del hospital clínico de la Universidad Católica confirmaron la crítica situación por la que atravesaba Felipe durante las últimas 48 horas y su congoja por el temido y triste desenlace.
En la implantación del corazón artificial que intentó alargar la vida de Felipe hasta que pudiese someterse a un trasplante permanente, participó, el pasado 20 de marzo, un equipo de médicos argentinos del hospital J.P. Garrahan de Buenos Aires.
La semana pasada, la argentina Dominique Lescano, de 7 años, quien estuvo más de un año conectada a un corazón artificial, para luego recibir un trasplante que hoy la tiene viviendo normalmente, había mandado un mensaje de esperanza a Felipe a través de la Televisión Nacional de Chile.
Triste anuncio. "Hoy (por ayer), a las 12.30 horas, estando aún conectado a ventilación mecánica y con adecuado funcionamiento de su sistema de asistencia circulatoria, sufrió un repentino sangrado en la vía respiratoria, que comprometió grave e irreversiblemente su función pulmonar. A pesar de los tratamientos de emergencia realizados, se constató su deceso a las 13.30 horas", dijo el médico Carlos Pérez, director del hospital que asistió a Felipe.
Felipe Cruzat es velado en el santiaguino colegio Sagrados Corazones de Manquehue. Gran parte de los estudiantes de ese centro educativo concretaron una vigilia para rezar por el descanso del niño fallecido. l