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Falleció ayer el periodista de La Capital Walter Gasparetti

A los 51 años de edad, y víctima de una dolorosa enfermedad que padecía desde hacía meses, falleció ayer el periodista Walter Gasparetti, corresponsal en Cañada de Gómez del diario La Capital.

Miércoles 30 de Abril de 2014

A los 51 años de edad, y víctima de una dolorosa enfermedad que padecía desde hacía meses, falleció ayer el periodista Walter Gasparetti, corresponsal en Cañada de Gómez del diario La Capital.

El deceso de Gasparetti se produjo ayer a las 17.15, en el Hospital San José de esa ciudad, donde había sido internado el viernes pasado, después recibir tratamientos en centros asistenciales de Rosario.

Nació el 25 de diciembre de 1962, y se recibió de licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario. Pero antes ya había obtenido en su ciudad, en 1986, el título de profesor de Ciencias Económicas, expedido por el Instituto Superior del Profesorado Nº 5 Perito Francisco Moreno.

Ingresó a La Capital el 1º de septiembre de 1994, hace casi 20 años, y desde entonces tuvo un prolífico rendimiento en la cobertura de los acontecimientos de Cañada de Gómez y su zona, con fuerte presencia periodística en ciudades como Las Rosas, Carcarañá, Las Parejas y Armstrong, entre otras.

Productor periodístico de programas radiales y televisivos, conductor de Punto de Noticias, informativo que se emite en Cañada de Gómez, Armstrong, Bustinza y Villa Eloísa, Gasparetti también era un escritor entusiasmado, que lo llevó redactar en blogs como Vuelo Bajo y Cruzando Espejos. Su cuento "Friki", publicado en la página Web de La Capital, recibió en 2012 el primer premio en el rubro narrativa del 15º certamen internacional Francisco Catañeda Guerrero, de Avellaneda.

Estaba casado con María Fernanda Petinari, y vivía con ella y sus otros dos amores, su hija Yanina, de 25 años, y su nietita Carola Ortenzi, de nueve.

Impronta. Antes de trabajar como periodista había sido empleado bancario. Quizás, aquella gimnasia y disciplina de números y cuentas, sumada a su condición de profesor en ciencias económicas y a una natural personalidad meticulosa le hayan dado la impronta de la metodicidad y una reconocida regularidad en el trabajo. Walter no tenía altibajos, su producción era prolija, ordenada, rigurosa y sobre todo, pareja.

De aquellas disciplinas seguramente le vino también su predilección por temas económicos. Todo lo que fuera producción, y sobre todo producción agropecuaria, le era familiar, sobre todo en su zona. Estaba siempre al tanto de las novedades sobre la industria de la maquinaria agrícola, tan importante en la región que le tocada cubrir.

Todas estas características, sumadas a una marcada contracción al trabajo, le valieron siempre el respeto y el aprecio de sus colegas y de sus editores. "Escribir me mantiene vivo", dijo semanas antes de su partida. Será por eso que su último artículo se publicó el jueves pasado, apenas un día antes de que ingresó, casi agonizante, al hospital San José, donde finalmente perdió la vida.

Era un tipo serio y educado, en muchos aspectos reservado, aunque no perdía la simpatía cuando se comunicaba con su entorno más próximo, sus compañeros y amigos.

Su fallecimiento es una pérdida irreparable para la redacción de La Capital, para sus compañeros de trabajo y para quienes compartieron la cotidianidad de esta profesión.

Sus restos eran velados ayer en la cochería Altman, de Cañada de Gómez (Yrigoyen 261) y serán inhumados en la necrópolis de esa ciudad.

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