Lunes 27 de Julio de 2020
El 21 de mayo de 1950 fue una jornada histórica para el automovilismo argentino y mundial. Ese día, en el callejero de Mónaco, Juan Manuel Fangio ganaba su primera carrera en la Fórmula 1 que lo vería campeón cinco veces, que lo haría el piloto que más carreras ganó respecto a GP disputados y que encima se consagraría con cuatro marcas distintas, algo muy distinto a lo que luego fueron logrando Michael Schumacher, Sebastian Vettel o ahora Lewis Hamilton. Ese día quedó en un marquito de la rica leyenda fierrera nacional. Pero en esa emblemática competencia otras cosas ocurrieron. A otro argentino, el Cabezón Froilán González, se le incendió el auto en un choque múltiple en la primera vuelta. Y otro más, que quizás nunca tuvo el reconocimiento de ser piloto de la Fórmula 1, no pudo largar porque el sábado de la clasificación se fracturó. El recuerdo de esta nota vale para él, para Alfredo Pián, a 30 años de su deceso ocurrido un 25 de julio de 1990. Y sobre todo al hombre que no sólo representó al país sino a la región, ya que fue oriundo de Las Rosas. Sí, un rosense corrió en la F-1 y nada menos que en las calles del Principado.
La F-1 se había inaugurado oficialmente en Silverstone el 14 de mayo de 1950 y una semana después, luego de abandonar en Inglaterra, Fangio tendría su bautismo de fuego con la Alfetta. Dominó las 100 vueltas del Gran Premio pero en la segunda debió aminorar la marcha a cero para pasar por el desbarajuste que habían dejado 9 autos en la curva ciega de Bureau du Tabac, donde quedó envuelto Froilán. El Cabezón sería el segundo piloto accidentado argentino en la primera carrera de la historia de la F-1 en Mónaco. El otro la pasó mal el día anterior, el 20 de mayo, mientras trataba de mejorar el 7º puesto clasificatorio que ya tenía, con una Maserati que sus coterráneos ayudaron a gestionar con la Scuedería Achille Varzi, el extinto piloto italiano que tan buena mano les dio a Fangio y a los argentinos para incursionar en Europa. Y ese era Pián.
El rosense había sido 6º en la clasificación del viernes y el sábado muchos motores se rompieron, dejando aceite en varias partes del circuito. En una de ellos, en la subida del hotel de París, tocó el freno, la Maserati hizo un trompo y despidió directamente a su ocupante. Pudo ser una tragedia, el saldo que le quedó fue “apenas” una rotura de peroné derecho y golpes en la rodilla, y la imposibilidad por supuesto de disputar al día siguiente el Gran Premio. Ni ese, ni ninguno otro.
Se discute mucho sobre si Pián formó parte del selecto grupo de argentinos en Fórmula 1. Es cierto que no corrió un GP, pero sí participó de una jornada y debe ser considerado, además porque su tiempo fue válido para la grilla de partida, sólo que no pudo ocuparla. Néstor Jesús García Veiga figura como inscripto en los GP de Argentina y Brasil con el Berta LR argentino que no pudo debutar, mucho más el rosense.
Pián no sólo fue un gran piloto de la región pionero de la historia internacional argentina con el impulso que le dio el gobierno de Perón, sino que fue gran constructor de autos ganadores y siempre su ciudad fue su lugar en el mundo. El accidente truncó sus expectativas de acompañar al Chueco y a Froilán pero nadie le quitará el honor de haber sido, además de sus dotes mecánicas, piloto de Fórmula Uno. De las Rosas, a la F-1.