Ezeiza, la masacre y el maratonista
Hace 40 años, el siniestro subsecretario de Deportes Jorge Osinde era responsable de la violencia el día del regreso de Perón. Al tiempo, amenazaría a Delfo Cabrera, oro olímpico en Londres 48.  

Viernes 21 de Junio de 2013

El 20 de junio de 1973, unas 2 millones de personas fueron a darle la bienvenida a Juan Domingo Perón a Ezeiza. Era el regreso definitivo al país del máximo líder político de la Argentina de esas últimas cuatro décadas luego de un exilio de 18 años. Pero la mayor movilización de la historia del pueblo argentino terminó en una tragedia.

La derecha peronista comandada por el subsecretario de Deportes de la Nación, Jorge Manuel Osinde, preparó una emboscada y disparó contra los militantes de izquierda, quienes intentaban aproximarse lo más posible al palco principal, desde donde debía hablar Perón.

El saldo fue de 13 muertos y más de 350 heridos, según publicó el periodista Horacio Verbitsky en el libro Ezeiza, de 1985.

Aquello significó la primera acción siniestra de una estructura criminal que después pasaría a llamarse Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).

A las 3 de la mañana del día siguiente de esa jornada aciaga, mientras cientos de miles intentaban el regreso frustrado a sus hogares, Delfo Cabrera recibía a su hijo, del mismo nombre, en esa misma casa de Sarandí que le había regalado Perón por la medalla dorada que ganó en el maratón de los Juegos Olímpicos de Londres 48.

El joven tenía la misma desazón de tantos, después de haber pernoctado la noche anterior en la Facultad de Medicina para concurrir por la mañana a Ezeiza con sus compañeros del profesorado de Educación Física.

Por esas horas, el ex maratonista, fallecido en un accidente automovilístico en 1981, aún desconocía que uno de los grandes responsables de los sucesos violentos era el mismo con el que tendría un altercado tiempo después.

Ese personaje era el teniente coronel retirado Jorge Manuel Osinde, integrante de la "Comisión Organizadora por el Regreso definitivo de Perón". Estaba a cargo de la seguridad, entre otros sitios del palco, precisamente desde donde se abrió fuego a la multitud con armas largas y automáticas.

Sin ninguna experiencia en cuestiones deportivas, Osinde había sido puesto como subsecretario de Deportes por José López Rega, ministro de Bienestar Social, para lo que se denominó la primavera camporista, los 49 días en los que Cámpora ejerció la presidencia de la Nación.

En ese entonces, la subsecretaría de Deportes dependía de Bienestar Social, por lo tanto López Rega eligió a Osinde para asegurarse tener cerca un hombre de confianza.

El militar tenía un amplio y variado currículum. Condecorado con la Orden al Mérito Militar, en el grado de Comendador, por su actuación contra las tropas sublevadas al mando del general Benjamín Menéndez, en septiembre de 1951, era especialista en contraespionaje, torturador, delegado militar de Perón a partir de 1964 y miembro del Consejo Superior del Movimiento Nacional Justicialista desde 1971.

Osinde permaneció en la Subsecretaría de Deportes hasta que tuvo una salida diplomática, a partir de su participación en los hechos trágicos de Ezeiza. Fue enviado como embajador a Paraguay en mayo de 1974.

El elegido

A partir de Ezeiza, la suerte de Cámpora quedó sellada. Renunció como presidente y asumió en forma provisoria el titular de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, no por casualidad yerno de López Rega. Hubo un nuevo llamado a elecciones y en su casa de Gaspar Campos, Perón comenzó a elegir a los posibles miembros de su futuro tercer gobierno, entre los que aparecía Delfo Cabrera, según le cuenta su hijo a Ovación cuatro décadas después. La versión se la dio un ex custodio de Perón, durante una cena que compartieron en Santa Fe a fines de la década del 80.

"Perón quería que mi padre estuviera en Deportes, pero durante una reunión no se acordaba del nombre. A los que estaban con él les decía: «Es ese que fue campeón olímpico y panamericano (Buenos Aires 1951). Es al que le apadriné la hija (María Eva)». Todos se hacían los giles y no abrían la boca. Hasta que se acordó. Entonces López Rega le mintió y le dijo que mi papá estaba viviendo en los Estados Unidos. Y fue así que designaron a Pedro Eladio Vázquez", cuenta Delfo Cabrera hijo, de 61 años y apodado Fito.

Según Fito Cabrera, Vázquez terminó ocupando el puesto de la naciente Secretaría de Turismo y Deporte que estaba destinada a su padre. Pero es probable que en realidad Perón haya pensado en el ex atleta para la Subsecretaría de Deportes, que pasó a depender de la Secretaría de Deportes a partir del decreto 1848, con fecha 11 de octubre de 1973.

Esa suposición surge a partir de los dichos de un historiador del peronismo y el deporte, que describe a Vázquez, médico personal de Isabel Martínez de Perón, como una persona inteligente, formada junto a Perón. Piensa que no es raro que el líder lo tuviese en cuenta para la Secretaría de Deportes, aunque inmediatamente aclara que se trata de un personaje oscuro (a tal punto que llegó a ser uno de los miembros de la Triple A), al que no descartó ser un infiltrado de la CIA.

A partir de esto, se presume que Delfo Cabrera tenía chances de llegar a la Subsecretaría de Deportes, que siguió en manos de Osinde, con la asunción de Perón, hasta su viaje obligado a Paraguay.

La amenaza

Mientras Lastiri era presidente provisional, Cabrera se vería las caras con Osinde, en un encuentro nada agradable, según relata Fito Cabrera.

"Al viejo le insistía con que quería conocer a Perón, que vayamos a Gaspar Campos. Me respondía que no tenía llegada, que no lo iba a recibir. Y y lo de decía: «¿Cómo no te va a recibir a vos?». Lo cierto es que terminamos discutiendo", cuenta.

Después entendería la negativa del ex atleta nacido en Armstrong. "Me enteré que Osinde, que era el jefe de la custodia en Gaspar Campos, había sacado a mi padre a punta de pistola para que no viera a Perón. Es que si lo veía, se deschavaba la mentira de que estaba en los Estados Unidos"

El ex maratonista, recibido siendo ya mayor como profesor de educación física, exonerado del cuerpo de Bomberos de la Policía Federal en el 55 por su afinidad con el peronismo (llegó a trabajar de pinchapapeles en el Jardín Botánico) y luego amnistiado con la llegada de Cámpora, tuvo una especie de "recompensa", dice su hijo: "Le dieron un cargo menor, comparando con el otro. Lo nombraron Director de Centros Municipales de Buenos Aires".

Cabrera, descubierto a los 18 años en una competencia en Rosario por el entrenador Roberto Mura que se lo llevó para el club San Lorenzo, terminaría sus días durante la dictadura cívico militar como profesor de la Escuela Técnica de Pompeya Enet Nº 33 Maestranza del Plumerillo.

En 1981, cuando volvía de un homenaje que le hicieron en Lincoln, falleció al chocar en la ruta con un militar que se dio a la fuga. La familia de Cabrera le hizo juicio y se lo ganó. El campeón olímpico tenía 62 años.