Extraña obra de terror
Extrañas criaturas aquellas que con nuestros impuestos hemos revestido de uniformes y remitido al exterior a aprender artes de torturas, robos, saqueos, desapariciones y muertes para luego, con nuestros mismos impuestos, constituir asociaciones ilícitas para diezmar una generación...

Martes 04 de Agosto de 2009

Extrañas criaturas aquellas que con nuestros impuestos hemos revestido de uniformes y remitido al exterior a aprender artes de torturas, robos, saqueos, desapariciones y muertes para luego, con nuestros mismos impuestos, constituir asociaciones ilícitas para diezmar una generación de obreros, intelectuales, jóvenes, madres y niños apoderándose de sus vidas y bienes configurando un verdadero genocidio. Cuando tuvieron que defender nuestras islas contra los imperios invasores sólo sirvieron para torturar a nuestros jóvenes soldados y luego huir como ratas negociando su poder por leyes de amnistía, obediencias debidas, perdón o indultos. Después de treinta años, en un intento de juzgamiento por una Justicia genuflexa, timorata y cómplice, con caprichosas interpretaciones del derecho, son liberados y mandados a sus palacetes a disfrutar de sus licores, jacussis, jardines, quinchos y por las noches, luego de sus agotadas jornadas, dormir plácidamente bajo la guarda de esa misma Justicia que debiera condenarlos. Extraña obra del terror que ni Hitchcock o Ibáñez Menta se las hubieran siquiera imaginado.

Amilcar Monti, amilcarjuliomonti@hotmail.com