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Extinción de una especie

El martes pasado, Windows XP, uno de los objetos de consumo más importantes del siglo XXI y la interfaz informática que administró gran parte de nuestra vida cotidiana en los últimos diez años, comenzó oficialmente su camino hacia la muerte

Sábado 12 de Abril de 2014

El martes pasado, Windows XP, uno de los objetos de consumo más importantes del siglo XXI y la interfaz informática que administró gran parte de nuestra vida cotidiana en los últimos diez años, comenzó oficialmente su camino hacia la muerte. A partir de ese día, uno de los productos más exitosos y emblemáticos de la historia de Microsoft ya no contará con soporte técnico ni actualizaciones. No morirá de un día para el otro, es cierto, pero entrará en un loop de incompatibilidades y agujeros de seguridad que harán inevitable su desaparición. Pasaron casi trece años desde su lanzamiento y esa longevidad habla del lugar que ocupó XP en la historia reciente. Escribirle unas sentidas palabras de despedida es como cantarle un réquiem a una figura polémica y disputada, hoy atemperada por la distancia y la perspectiva histórica. Pero no por eso deja de ser menos merecido.

Windows XP fue lanzado al público el 25 de octubre de 2001. Su salida fue mucho menos ampulosa de lo que la empresa de Bill Gates había planificado: un mes y medio antes, dos aviones se habían estrellado contra las Torres Gemelas. Windows XP saldría a la venta en medio de un ánimo general aturdido por el humo negro de una Norteamérica en guerra. Tímido en sus pasos iniciales, y por esa misma razón frágil en sus primeros días de venta, XP acabaría consolidando, sin embargo, el gran sueño napoleónico de un Gates que, por ese entonces, sufría la lapidación pública en un juicio por prácticas monopólicas: con el correr del tiempo, Windows XP llegaría a dominar el 80 por ciento de la cuota de mercado global. Se volvería el sistema operativo por defecto del nuevo milenio.

¿Pero qué es el "correr del tiempo"? Primero una correcta lectura de su época. Windows XP era algo más que el siguiente paso después de Windows 98 o ese bodrio conocido como Windows Me: Microsoft entendió que consolidada la expansión de la PC, el futuro pertenecía ahora a internet y a los contenidos multimedia, algo que Gates tardó en percibir pero cuando lo hizo, tenía los suficientes recursos como para explotarlos al máximo.

Segundo, una expansión de la PC que implicaba también una confluencia de la "computadora hogareña" y la "estación de trabajo", que a partir de ahí pasaron a ser lo mismo. XP no sólo presentaba una interfaz colorida, también se montaba sobre la arquitectura que hasta entonces Microsoft utilizaba sólo para sus versiones orientadas a empresas. XP era ameno y más sólido que sus predecesores, y se convirtió en el sistema operativo para oficinas y negocios ocupados por personas.

Tercero, XP alcanzaría su fenomenal éxito asentado en la hegemonía que Microsoft había conseguido desde los 80 a fuerza de negociaciones, contratos leoninos, extorsiones y, por qué no, esa sutil permisividad para con la piratería que lo llevaría a expandir sus dominios a países en vías de desarrollo. Inaccesible para economías emergentes pero sencillo de usar y de copiar, XP fue el punto más alto del truco del software privativo. Me cuesta pensar en un soft más pirateado que Windows XP y eso acabó por convertirlo en una especie de estándar de facto a este lado del mostrador planetario. Todas estas variables ayudaron a convertir a XP en un objeto clave dentro de la cultura popular contemporánea. Para un amplio porcentaje de los que promediamos las tres décadas de vida, XP fue el marco para nuestras primeras páginas web, los mp3's descargados de Napster o Kazaa, las noches en el ICQ, el Winamp, es decir, las formas que asumía la vida digital en el temprano siglo XXI.

En un típico giro de esta era, "XP", su nombre (su branding) se sumaría a la jerga generacional, convirtiéndose durante esos años en el sinónimo vacío de lo "novedoso" y lo "mejorado", como tiempo después lo harían conceptos como "2.0" o "HD". Es tal la popularidad de XP que su wallpaper por defecto (esa imagen de las colinas verdes, rodeadas por un cielo azul) es hoy una de las fotografías más famosas y reconocibles de la historia.

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