Extienden la cumbre internacional del clima para alcanzar un acuerdo final
El acuerdo climático que limitará las emisiones de los gases de efecto invernadero con el fin de poner freno al calentamiento global reemplazará el Protocolo de Kyoto, que expira en 2020.

Sábado 12 de Diciembre de 2015

La conferencia internacional sobre el clima de la ONU (COP21) que se celebra en París y debía concluir ayer se prolongó hasta hoy en un febril intento de alcanzar una versión definitiva del acuerdo, señaló el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, quien preside el cónclave. "Mañana a las 9 (4 de Argentina) estaré en condiciones de presentar a todas las partes un texto que, estoy seguro, será un gran paso adelante para la humanidad", dijo.

Por la tarde, Fabius reforzó la presión sobre los negociadores: "Si todos mantienen su posición en un cien por ciento, todos nos vamos a casa con el cero por ciento. Nunca volverá a haber una mejor oportunidad que ésta".

El acuerdo climático que limitará las emisiones de los gases de efecto invernadero con el fin de poner freno al calentamiento global reemplazará el Protocolo de Kyoto, que expira en 2020.

Los ministros de Medio Ambiente de Europa se pronunciaron en contra de firmar un acuerdo de mínimos. "Si ahora nos fijamos metas que no son ambiciosas, corremos el peligro real de que durante años estemos atados a ellas", advirtió la ministra de Medio Ambiente de Noruega, Tine Sundtoft.

El acuerdo climático global debe contener reglas claras para la revisión y la mejora de las medidas de protección del clima de cada país "para que no sea sólo una hoja de papel", dijo la ministra de Medio Ambiente alemana, Barbara Hendricks.

Cuando se le preguntó si eran China e India los que impedían progresar en las negociaciones, Hendricks señaló: "No se puede echar la culpa de todo a China o India si progresamos".

El ministro de Exteriores de las islas Marshall, Tony de Brum, que oficia de portavoz de una alianza de países que buscan un acuerdo más ambicioso, lamentó que durante las negociaciones se hubiera producido lo que llamó "una campaña coordinada". Hubo intentos de quitar del texto las metas más ambiciosas, aseguró.

En el marco de los esfuerzos por lograr un acuerdo, los jefes de Estado y de gobierno también hablaron por teléfono. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló tanto con el jefe de Estado francés, François Hollande, como con el presidente chino, Xi Jinping para salvar obstáculos.

Los dos mayores emisores de dióxido de carbono del mundo, Estados Unidos y China, subrayaron que trabajarán juntos para que se alcance un acuerdo amplio, subrayó la Casa Blanca.

Pero en la carrera contrarreloj las discusiones que continuaban día y noche alcanzaron el inevitable punto en que cada cual defiende con uñas y dientes lo suyo, del que no se sale sin hacer concesiones.

"En lugar de avanzar hacia compromisos, cada país se atrincheró detrás de sus posiciones. Es el momento duro de las negociaciones", comentó Matthieu Orphelin, de la ONG Fundation Hulot.

"Confiamos bastante en que, uniendo nuestros esfuerzos, tendremos para mañana un acuerdo en París", declaró el jefe de los negociadores de China, el vicecanciller Liu Zhenmin.

Del lado estadounidense, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que mantuvo intensas consultas a lo largo del día, reconoció que hay "un par de temas muy difíciles" de desatascar.

Las responsabilidades de países ricos y en desarrollo a la hora de luchar contra el cambio climático, y la ambición que debe mostrar el acuerdo, son esos dos temas.

Cuestión de plata. La financiación de todo el programa de lucha es el tercero.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a su vez, habló, entre otros, con John Kerry y con representantes de India, Sudáfrica y Singapur.

Según observadores, hay grandes diferencias en la cuestión de si los países emergentes más importantes, como India y China, deberán colaborar financieramente en la lucha contra el cambio climático.

La India, por otra parte, ve con escepticismo la posibilidad de que se incluya en el texto un mecanismo para revisar las metas climáticas nacionales cada cinco años.

Otro de los países emergentes más importantes, Brasil, se unió, según De Brum, a la alianza a favor de un acuerdo más ambicioso, a la que pertenecen Estados Unidos, la Unión Europea y países del Pacífico, el Caribe, Africa y Latinoamérica. La coalición abarca a unos 100 estados.

El director del Instituto para la Investigación del Clima de Potsdam, Joachim Schellnhuber, se mostró preocupado por la posibilidad de que el texto del acuerdo se vea debilitado. Sobre todo se mostró decepcionado por el papel de la Unión Europea, "que podría haber tenido una presencia un poco más ambiciosa".

Según el enviado especial del presidente Hollande, Nicolas Hulot, las negociaciones son tan difíciles porque se pretende lograr en París un acuerdo ambicioso. "Si quisiéramos un acuerdo como fachada, sería fácil de conseguir", señaló.

Todavía hay desacuerdo, entre otras cosas, respecto de cómo se limitará el calentamiento global a un máximo de dos grados con respecto a la era preindustrial, ya que de acuerdo a los planes de acción nacionales presentados por los países se lograría limitar el aumento sólo a 2,7 grados.

Grupos ambientalistas intentaron ayer seguir ejerciendo presión sobre los negociadores con acciones simbólicas.

Miembros de la organización Avaaz ataviados con trajes de Star Wars instaron a la acción y activistas de Greepeace transformaron en un gigantesco sol la zona del Arco de Triunfo en París donde convergen diversas calles en forma de estrella. Volcaron pintura amarilla que iba siendo distribuida a las calles lindantes a través de los neumáticos de los miles de coches que circularon por allí.

Con esta acción, Greenpeace reclama que en el acuerdo global sobre el clima que se está negociando en París se contemple la transformación total del sistema de generación de energía en uno libre de carbón, gas y petróleo hasta el 2050.