Expertos vinculan la abdicación a las intrigas internas y la corrupción
Vaticanistas e investigadores analizan la disputa de poder en la Santa Sede y los choques del Pontífice con su secretario de Estado. El Papa está afectado por la crisis de escándalos económicos y sexuales y por la divulgación de secretos con los que convivió.

Martes 19 de Febrero de 2013

“Debajo de su llamativo uniforme con bandas azules y amarillas, el centenar de guardias suizos que protege al Papa esconde una pistola semiautomática Sig-Sauer de doble acción. Debajo de su piadoso nombre, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano, esconde un tormentoso pasado de crímenes y conexiones con la Mafia y un presente no mucho más limpio de blanqueo de capitales”, indica Pablo Ordaz en el diario español El Pais.

“Debajo, –agrega–, de las bellas palabras que el secretario de Estado, monseñor Tarcisio Bertone, dirigió a Benedicto XVI durante la celebración del Miércoles de Cenizas se esconde una vieja guerra de poder llevada hasta el límite mismo de la renuncia. El nombramiento in extremis del barón Ernst Von Freyberg, caballero de la poderosa Orden de Malta y constructor de buques de guerra, como nuevo presidente del banco del Vaticano, supone sin lugar a dudas el capítulo final de esa guerra. En el sagrado reino de los símbolos y la diplomacia, resulta revelador que la última decisión de Ratzinger como Papa haya sido quitarle la llave del dinero a su fraternal enemigo Bertone”.

El IOR, fundado en 1942 por el Papa Pío XII, carga con tres décadas de escándalos. El más grave en los 80, en ocasión de la quiebra del Banco Ambrosiano, de Roberto Calvi, encontrado ahorcado bajo un puente de Londres en 1982.

El instituto administra cerca de 33 mil cuentas abiertas por eclesiásticos, congregaciones religiosas, grupos, fundaciones y arquidiócesis de todo el mundo. En 1989 fue reformado por Juan Pablo II y en 2010 Benedicto XVI aprobó una ley para luchar contra el blanqueo de dinero en el IOR, con el objeto de entrar en la llamada lista blanca de los Estados que respetan esa norma.

Informe de cardenales. El informe elaborado por los cardenales Salvatore De Giorgi, Julián Herranz y Jozef Tomko resumieron el trasfondo de corrupción, finanzas oscuras, guerras fratricidas por el poder, robo masivo de documentos secretos, pugna entre facciones y lavado de dinero. En agosto del año pasado, el nombramiento del suizo René Brülhart, un especialista en lavado de dinero, no sirvió para limpiar el pasado turbio, por fuera de las leyes europeas.

El Vaticano contrató al periodista norteamericano Greg Burke, del Opus Dei y ex empleado de la agencia Reuters, la revista Time y la cadena Fox. Pero no pudo mejorar la deteriorada imagen de la Iglesia.

“La divulgación de los documentos secretos del Vaticano orquestada por el mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, y fogueada contra muchas otras manos invisibles, fue una operación sabiamente montada cuyos resortes siguen siendo misteriosos: operación contra el poderoso secretario de Estado, Tarcisio Bertone, o conspiración para empujar a Benedicto XVI a la renuncia y poner a un italiano en su lugar, o intento de frenar la purga interna en curso y la avalancha de secretos, los Vatileaks sumergieron la tarea limpiadora de Burke. Un infierno de paredes pintadas con ángeles no es fácil de rediseñar”, señala el periodista Eduardo Febbro.

El especialista indica también que “en enero, a pedido del organismo europeo de lucha contra el blanqueo de dinero, Moneyval, el Banco de Italia bloqueó el uso de las cartas de crédito dentro del Vaticano debido a la falta de transparencia y a las fallas manifiestas en el control de lavado de dinero.

Sin tarjetas. En 2011, los cinco millones de turistas que visitaron la Santa Sede dejaron 93,5 millones de euros en las cajas del Vaticano, ahora deberán pagar al contado. El IOR gestiona más de 33 mil cuentas.

A mediados de 2012 el Vaticano aprobó el examen de transparencia que le aplicó la Comisión Moneyval del Consejo Europeo, pero el Banco del Vaticano recibió notas No aprobatorias.

El 24 de mayo de 2012 el Consejo de Administración del IOR votó una moción de censura contra el presidente Gotti Tedeschi. El despido fulminante, que se dio un día antes de que estallara el escándalo del Vatileaks, fue atribuido a una confrontación entre diversas personalidades de la Curia sobre el camino de transparencia y certificación.

Según Pablo Ordaz, “no deja de ser significativo que la operación del Papa por situar al frente del banco al barón Von Freyberg haya sido ejecutada en el tiempo de descuento. El Vaticano contrató los servicios de una conocida agencia de cazatalentos, Spencer & Stuart, de Frankfurt. La primera selección fue de 40 candidatos, luego quedaron seis y finalmente, tres. Sobre estos tres pugnaron durante los últimos días las distintas familias vaticanas, e incluso durante la semana se dijo que el financiero belga Bernard De Corte (al parecer el candidato de Bertone) había sido el elegido. El viernes finalmente salió a la luz que no, que el agraciado había sido el barón Von Freyber”.

También admite que “siempre habrá maliciosos que piensen que el hecho de que el barón sea alemán, como Benedicto XVI, o caballero de la poderosa Orden de Malta, fundada en 1048 y cuya sede está en Roma, haya podido jugar de forma determinante, por encima incluso de su reconocida solvencia profesional (es abogado y dirige unos astilleros que entre sus quehaceres fabrican fragatas de guerra para Alemania), de su manejo de cuatro idiomas o de su dedicación a las obras de caridad. También habrá quien crea que el Papa, después de haber contemplado durante casi ocho años la impúdica conexión del Vaticano con los peores exponentes de la política italiana, haya querido evitar a toda costa que sea un hombre a las órdenes del cardenal Bertone el que maneje oscuramente los dineros de la Iglesia.