Expertos piden igualdad en la escalera educativa
Un total de 1.426 delegados del conocimiento mundial enfatizaron ayer en París la necesidad de reforzar la igualdad social en la escalera educativa para enfrentar los próximos pasos de la humanidad y no pudieron escapar a cierta ideologización setentista en el enfoque de la crisis global. La primera jornada de discusiones en la Conferencia Mundial de Educación Superior...

Martes 07 de Julio de 2009

Un total de 1.426 delegados del conocimiento mundial enfatizaron ayer en París la necesidad de reforzar la igualdad social en la escalera educativa para enfrentar los próximos pasos de la humanidad y no pudieron escapar a cierta ideologización setentista en el enfoque de la crisis global.
  La primera jornada de discusiones en la Conferencia Mundial de Educación Superior giró en torno a esa agenda y el ejemplo fue que casi todo el día estuvo dedicado a pasar revista a la situación de Africa.
  El ministro argentino Juan Carlos Tedesco fue la voz de América latina y el Caribe y planteó que para salir del pantano (“el corto plazo es urgente”, sintetizó), su país piensa en “proteger la inversión en el sector y asegurar la equidad social desde los primeros tramos educativos”. El funcionario declaró que los tres ejes de la reunión de la Unesco son, además de ese fortalecimiento a los sectores más desprotegidos, “el rol del Estado para definir esas prioridades y la firme decisión de comprometernos a que esas cuestiones estén separadas de la coyuntura, porque son inmodificables”. A la representación de nuestro país se agregaron el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN, que nuclea a los rectores de las 40 universidades), el radical rosarino Darío Maiorana —titular de la casa de estudios de su ciudad natal— y su colega de Entre Ríos, Eduardo Asueta.
  “¿Qué hubiera pasado hace unos años —preguntó Tedesco— si no se hubiera declarado de bien público el genoma humano? ¿Tenemos idea de las consecuencias que para nuestra propia historia genética y la acción de los laboratorios significaba eso?”.
  El ministro volvió a aludir así a una de las obsesiones de los congresales unesquianos: el pronunciamiento categórico de los 191 países de esa familia contra la declaración de la Organización Mundial del Comercio, que a fines del siglo pasado indicó que la educación es un bien transable, enfocado precisamente a la superior.
  Incluso, entre algunos participantes ya se echó a rodar la idea de que esa respuesta tiene que ser con el concepto de “servicio público”, para —implícitamente— evitar a futuro conflictos sindicales salvajes, como los que hubo a principios del actual ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires. Por otra parte, Tedesco expresó que “si uno mira las cifras del acceso y permanencia en la educación superior del 20% de la población más rica, son muchos más altas que las que se registran entre la gente pobre”.
  Asimismo, manifestó que “hay que enfrentar ese tema si efectivamente creemos en una educación superior más democrática con igualdad de oportunidades”; reiterando que “para eso es fundamental que mejoremos la cobertura y la calidad de la escuela secundaria. Es la única manera”. Si se miran las estadísticas que la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) difunde estos días en su encuentro eso es cierto: con los métodos convencionales de medición, hay 774 millones de adultos que carecen de competencias elementales en lectura, escritura y cálculo. De ese total, el 64% son mujeres y este guarismo permaneció igual desde comienzos de los 90. “Una medición directa de las competencias básicas en lectura, escritura y cálculo aumentaría considerablemente la estimación global del número de adultos a los que se les niega el derecho a aprender y escribir”, según los expertos alfabetizadores. (Télam)