Experiencia en El Cairo
Estas breves líneas tienen por finalidad hacer conocer a quienes tengan la oportunidad de leerlas, la situación de desamparo y abandono que hemos sufrido los argentinos que como a mí les tocó estar en la ciudad de El Cairo durante los últimos acontecimientos que son de dominio público.

Lunes 21 de Marzo de 2011

Estas breves líneas tienen por finalidad hacer conocer a quienes tengan la oportunidad de leerlas, la situación de desamparo y abandono que hemos sufrido los argentinos que como a mí les tocó estar en la ciudad de El Cairo durante los últimos acontecimientos que son de dominio público. Quiero comentar que la preocupada intervención de mi hija desde la ciudad de Rosario, y la rápida y eficiente actuación de la Asociación Médica, y la empresa de turismo que operó en mi contrato de viaje, con cambios y nuevas contrataciones de vuelos, lograron que pudiera salir desde la ciudad mencionada convulsionada por los fuertes conflictos, y trasladarme desde ese aeropuerto en el que pasara muchísimas y angustiadas horas, fuera del país y ponerme a salvo. Lo vivido durante esos días no creo que valga la pena recordarlo, pero lo que sí me interesa remarcar es que la sensación de desamparo a la que hice mención al comienzo está referida hacia la embajada argentina, la que nunca respondió a los numerosos llamados de auxilio realizados no sólo por mí, sino por otros turistas, el agente de viajes y sobre todo por mi familia en Rosario. Perdón, no quiero ser injusta, cuando por fin se anunció un impasse en el conflicto alguien desde nuestra embajada llamó a mi hija para preguntar si necesitábamos algo y para saber por nuestro destino, lástima que ya era demasiado tarde, pues habíamos logrado abandonar El Cairo por nuestros propios medios. Creo que la actitud del gobierno para con sus ciudadanos fue realmente lamentable, sobre todo si tenemos en cuenta que el resto de los países que tenían turistas en Egipto se preocuparon desde las primeras horas, por rescatarlos, sacándolos del país en aviones chárter enviados especialmente por sus agencias de turismo. Los únicos que no tuvimos apoyo ni contención alguna fuimos los argentinos. ¿Será que no le corresponde a nuestra embajada interiorizarse por la suerte que corren los argentinos en el mundo?

DNI 11.125.211