Lunes 30 de Marzo de 2009
Las conversaciones en las Naciones Unidas sobre la preparación de un nuevo acuerdo mundial contra el cambio climático se reanudaron ayer en Bonn, con toda la atención puesta en los negociadores estadounidenses. Unos 190 países intentan alcanzar un acuerdo sobre la reducción de gases de efecto invernadero para más allá de 2012, cuando expira el Protocolo de Kioto.
Ese acuerdo nunca fue ratificado por Estados Unidos, entonces bajo la administración Bush, pero ahora muchos esperan que el presidente estadounidense, Barack Obama, dé un nuevo impulso a las difíciles negociaciones.
Obama anunció anteayer por su parte la creación de un “foro sobre la energía y el clima” que agrupará a 17 importantes economías mundiales, entre ellas Brasil, México, China y la Unión Europea (UE), que se reunirán en Washington el 27 y 28 de abril. El encuentro, dijo Obama, “facilitará un diálogo franco entre los principales países desarrollados y en vías de desarrollo, ayudando a generar liderazgo político” para propiciar el éxito de las negociaciones sobre cambio climático que tendrán lugar en diciembre en Copenhague.
Al comienzo de la reunión de Bonn, de 11 días, la delegación estadounidense, encabezada por Todd Stern, tiene previsto leer un comunicado.
“Las negociaciones de verdad comienzan en Bonn”, dijo antes de la reunión el máximo responsable de la ONU sobre clima, Yvo de Boer. “Espero que (Stern) fije las líneas maestras que guiarán a Estados Unidos”, señaló Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre los Cambios Climáticos.
A diferencia de su predecesor, el presidente Obama ya se ha declarado en diversas ocasiones a favor de un sistema de venta de derechos de emisión de gas carbónico, que ya está en vigor en la Unión Europea.
Durante la campaña presidencial, Obama se propuso imitar los objetivos de la UE de reducir en 2050 las emisiones del dióxido de carbono (CO2) en un 80%. Pero para 2020 propuso un objetivo más modesto, a saber, que las emisiones de Estados Unidos vuelvan a los niveles de 1990, lo que supondría una reducción del 14% respecto a los niveles actuales.
La UE se ha fijado como objetivo recortar hacia 2020 las emisiones en un 20% respecto a 1990, a menos de nueve meses de la reunión de Copenhague de diciembre sobre el cambio climático, en la que se espera que la comunidad internacional alcance un acuerdo que reemplace al Protocolo de Kioto.
Esfuerzos compartidos. Por el momento persisten fuertes debates sobre cómo repartir las tareas entre economías industrializadas y emergentes, y los objetivos a medio plazo.
Las principales economías están dispuestas a acarrear con el grueso de los objetivos, pero quieren que otros países como China, India y Brasil compartan los esfuerzos.
Pero esas naciones dicen que quieren ver primero cómo los países ricos se comprometen a reducir las emisiones de dióxido de carbono, y que estos pongan dinero sobre la mesa para ayudarlos a desarrollar tecnología limpia y adaptarse al cambio climático.
Representantes de 16 países y de EEUU participarán en una sesión preparatoria en el Departamento de Estado a finales de abril, que culminará en un Foro de Gobernantes de las Economías Mayores.
Según EEUU “se adelantará la exploración de iniciativas concretas que aumenten el suministro de energía limpia al tiempo que reduzcan las emisiones de gases”.