Exigen condena ejemplar al torturador de una aborigen
Feministas colombianas pidieron ayer una condena ejemplar para un hombre que durante varios años torturó a su pareja y pagó para que le lanzaran ácido en el rostro, lo que le causó deformaciones faciales de por vida.

Miércoles 30 de Diciembre de 2015

Feministas colombianas pidieron ayer una condena ejemplar para un hombre que durante varios años torturó a su pareja y pagó para que le lanzaran ácido en el rostro, lo que le causó deformaciones faciales de por vida.

"El caso de esta mujer es uno de los centenares de casos que tenemos registrados en el país de mujeres que han sufrido la misma tortura y persecución por parte de sus parejas sentimentales", indicó en entrevista telefónica con The Associated Press la periodista y activista Jineth Bedoya, cabeza visible del movimiento "No es hora de callar'".

"Esperamos que la condena... para este hombre sea alta'", agregó Bedoya, quien hace 15 años fue secuestrada y abusada sexualmente por paramilitares como represalia a una nota periodística que entonces preparaba para el diario bogotano El Espectador.

La historia de la mujer indígena se remonta a 2005 cuando en una tienda del centro bogotano conoció a dgar Pinto Valbuena, quien luego de facilitarle dinero terminó teniendo una relación sentimental con ella.

La indígena quedó embarazada de Pinto, quien le sugirió que abortara. Pero la mujer siguió adelante con la gestación y cuando el bebé nació, según la Fiscalía, empezaron los tratos inhumanos. El nombre de la víctima no fue suministrado por las autoridades por la gravedad de los hechos.

Pinto "la encerraba en un cuarto y durante varios días no le daba de comer ni a ella ni al niño", relató la Fiscalía.

El reporte oficial añadió que, "según el propio testimonio de la víctima, el sentenciado la amarraba para someterla a vejámenes sexuales, actos durante los cuales la humillaba recordándole que ella era una indígena, una mujer inferior y (que) nunca podría igualarse a él ya que trataba con un hombre blanco''.

Pinto nunca le permitió trabajar y constantemente la amenazaba con entregar al bebé en adopción.

Cansada de los maltratos la mujer abandonó a Pinto, quien un mes después la encontró en un barrio del sur de la capital y ante la negativa de que volviera a su lado la atacó con un cuchillo.

El 24 de diciembre de 2010 un indigente se acercó a la mujer y le arrojó ácido en la cara que le produjo graves heridas y desfiguración facial permanente. La Fiscalía estableció que Pinto había enviado al indigente a que perpetrara el ataque.

La mujer pudo finalmente acercarse a la Fiscalía que le brindó su protección, inició un proceso penal contra Pinto y consiguió que fuera enviado a una cárcel en abril de 2013.

El 16 de diciembre un juzgado penal de la capital colombiana encontró a Pinto responsable de los delitos de tortura, tentativa de homicidio y lesiones personales. En febrero se conocerá el monto de la condena.