Evocación de Armando Discépolo
La realidad social y política de la Argentina contemporánea tiene los ribetes de un género teatral que supo ser popular en las primeras décadas del siglo XX, el grotesco criollo. En efecto, en este género dramático se combinan de modo singular lo trágico y lo cómico.

Martes 09 de Octubre de 2012

La realidad social y política de la Argentina contemporánea tiene los ribetes de un género teatral que supo ser popular en las primeras décadas del siglo XX, el grotesco criollo. En efecto, en este género dramático se combinan de modo singular lo trágico y lo cómico. Uno de los principales cultores en estas latitudes fue Armando Discépolo, quien nació en Buenos Aires el 18 de septiembre de 1887 y falleció en la Capital Federal el 8 de enero de 1971. Armando era hijo de Santos Discépolo un inmigrante napolitano, y de Luisa De Luchi, quizá sea más recordado en nuestros días su hermano, el célebre Enrique Santos Discépolo, sobre quien ejerció una influencia considerable al quedar huérfanos de padre y madre. Armando comenzó a escribir tempranamente una obra tras otra y ya en 1905 José Podestá puso en escena una obra de su autoría: "Entre el hierro", que tuvo gran suceso. Vale mencionar entre las obras de Armando Discépolo: "Stefano", "El rincón de los besos", "Hombres de honor", "La fragua", "¡Levántate y anda!", "Mateo", "Muñeca", "Patria nueva", "Relojero", "Babilonia", "El reverso", "El organito" (de autoría conjunta con Enrique Santos) y "Mi mujer se aburre" (escrita con Mario Folco). Las piezas de Armando tienen un talante pesimista que cobra mayor densidad dada la integración del grotesco criollo, de la comicidad y el drama. Los protagonistas de las obras de Discépolo son en su mayoría inmigrantes europeos meridionales, y los pobladores nativos pobres, habitantes de infectos conventillos, víctimas de las injusticias y la opresión de las clases dominantes. La realidad social los agobia e inician sus parlamentos con bromas gruesas y carcajadas pero esto es sólo una máscara para ocultar sus dolores y sentimientos de marginación y fracaso. Títulos como "Giácomo y Mateo", fueron llevados al cine y tuvieron también exhibición televisiva. Es importante sobre todo para las nuevas generaciones acercarse a estas obras, pues la vigencia del mensaje dramático de Armando Discépolo está dada porque aún persisten en el presente las desigualdades sociales infamantes y las imposturas de los poderosos.

Carlos A. Solero / casolero_1@hotmail.com