Sábado 06 de Abril de 2013
Después de asistir azorado a las imágenes de la catástrofe ocurrida en Buenos Aires es evidente que estamos en manos de Dios y que somos insignificantes como para impedirlo. Acá en nuestra ciudad puede ocurrir lo mismo o peor aún, en el momento menos pensado puede llover en la cuenca 200 o 300 milímetros y encontrar el río en crecida, sería dramático; o un tornado, huracán, vendaval. Por supuesto no podríamos evitarlo, pero sí disminuir los resultados realizando las obras de saneamiento necesarias, reemplazando el arbolado viejo, podando (no escamonda) aquellos que hoy alcanzan alturas verdaderamente peligrosas, evitando la acumulación de hojas secas, limpiando las calles de basura y desperdicios, prohibiendo el uso de bolsas y envases descartables, implementando programas de educación en las escuelas sobre este tema, control y severas sanciones a empresas y particulares que no colaboren, formación de cuadros de rescate y asistencia en forma rápida a los necesitados tratando de evitar la improvisación que nos caracteriza. Me extraña que sabiendo lo que ocurre con los estacionamientos subterráneos se sigan proyectando obras de este tipo en distintos sectores de la ciudad o autorizando construcciones con cocheras bajo nivel desafiando con arrogancia la ley de gravedad. Pregunto: ¿contamos con vehículos preparados para poder llegar en tiempo y forma a los lugares afectados? No, tenemos la GUM. ¿Contamos con hospitales móviles debidamente equipados y con personal entrenado? No, tenemos el Sies. ¿Contamos con vehículos especiales para transportar a cualquier lugar personal de seguridad para controlar el tema del vandalismo? No, tenemos los “corsitas” que casi no funcionan de la policía. Contamos con botes preparados para evacuación rápida? No, contamos con la buena voluntad de los vecinos. Este es el reino de la imprevisión con el agravante de la improvisación, pero tenemos las mejores ciclovías. Recemos.
Por Jorge Passera
Ruidos de boliche
Desde aproximadamente el 1º de abril de 2012 inicié un expediente sobre ruidos molestos a un bar ubicado sobre la calle Crespo 584, con el cual comparto la medianera, en la Municipalidad de Rosario, en la parte de Inspecciones. De más está decir que fue todo una pérdida de mi tiempo, ya que este lugar sigue funcionando como si nada. Se le dio una sentencia, la cual el propietario y administrador del lugar efectuó durante el tiempo que él determinó. Yo hace más de un año que no puedo descansar en mi departamento, ya que gracias a este ”bar pool” de mala muerte funciona como si nada, funciona según las ganas de esta persona. Obviamente, ya le hice 20 denuncias por ruidos molestos, me amenazó, me tira con botellas de vidrio en mi patio, pero como según la Municipalidad yo soy “una loca” (ya que la medición me dio 51 decibeles solamente), y esta persona es un padre que alimenta a su familia con este bar, esto sigue funcionando como si nada (hoy domingo a las 3.14 am, lo tengo a Leo Matioli en mi casa a todo volumen). Esto es indignante, ¿qué hay que hacer para que esto no continue así?
Aida Soledad Aloisio
Hagamos números gruesos
¿Cuántas estaciones de servicio hay en Rosario? ¿Digamos 100, 150? A dos policías por cada una, 300 efectivos. La tercera parte de los que se afectan a un partido de fútbol. Uno en la playa, para que no recaiga en los empleados la responsabilidad de hacer cumplir las ordenanzas, por ejemplo, no vender a los motociclistas sin casco. El otro con su notebook en el barcito verificando si ese Audi con cuatro adolescentes tiene pedido de captura, si la patente del Bora con esos señores tan singulares se corresponde con el modelo. Por qué no tiene chapa el Taunus 81 que está cargando gas, ni la moto de esos pibes con gorrita y un bulto en la cintura. En un derroche de producción podríamos agregar algún miembro de la GUM que verifique si los papeles de los vehículos están en regla y éstos en condiciones de circular. ¿Molestias ocasionadas, tiempo perdido? Esto no debería demorar más de lo que se tarda en ser despachado. Y suena más criterioso que perseguir motos y autos a los tiros. Es que a los chicos malos también se les termina la nafta. Quizás algún político tome la posta y mejore esta idea. Quizás debamos reeditar aquella vieja consigna del Mayo Francés: “La imaginación al poder”, ya que recursos no hay. Pero no dejemos de confiar en nuestros gobernantes. Para aquellos que pudieron pergeñar y llevar a cabo un proyecto tan complejo como el de las bicisendas, el cielo es el límite.
Rubén Baños
DNI 12.113.369
rubenhb@yahoo.es
Con rumbo al iceberg
Nosotros, en este momento como Nación estamos a la intemperie y a la deriva, para expresar una metáfora coincidente con la cruel realidad. Vivimos el día a día con una angustia que abarca todos los espacios que protegen lo que se da en llamar “dignidad humana”. Contamos con un treinta por ciento demográfico de pobres, sin vivienda digna, sin salud ni educación. Otro treinta por ciento en la escala superior, enrejado y apresado por la inseguridad, atontado como por un golpe de nock out, que lo ha confundido porque no ve los resultados del dinero que le roban mes a mes, y encima ningún representante que ha elegido estima su contribución al andamiaje de la República. El tercio más alto es rico, y todos saben cómo encajan los ricos en el sistema que ellos mismos han inventado. En suma, no hay proyecto, y si no hay proyecto no hay futuro, esto es más claro que el agua. Yo ya lo he dicho otras veces, nosotros estamos “al igual que un tren en vía muerta”.
Felipe Demauro
felipedemauro47@gmail.com
Kim, el mensajero de la muerte
A propósito de las amenazas de este inconsciente que no tiene en cuenta que sus bravuconadas amenazando la paz mundial están llegando a su término. Por ahora está corriendo con la vaina a sus vecinos y a los aliados de los mismos, claro que son amenazas ya deletreadas en el concierto de palabras de estos mesiánicos personajes que se arrogan cada tanto la destrucción de nuestra Tierra por el mero hecho de creer que son ellos quienes manejan el destino del mundo. Mensajes que ponen en evidencia los desvaríos en que se encuentran inmersos estos líderes dementes con pies de barro. Deberían ser más originales con estas promesas. Por lo que leo en distintos medios de información, está dispuesto a repartir misiles gratis para todos, nos promete un infierno de fuego sobre todos los habitantes de este planeta y otras sandeces sin tener en cuenta que también es su hábitat. Espero que prive el sentido común, ya que en un enfrentamiento de naturaleza nuclear, llegado el caso que sea cierto lo que dice, no hay vencedores, sólo perdedores. Particularmente no creo que el pueblo norcoreano por mucho que sigan a su presidente estén dispuestos a suicidarse en masa, no tendría ningún sentido iniciar su última guerra.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.033
Ecos del temporal
Aguda tragedia enluta o ensombrece la vida de muchas familias argentinas por el violento temporal desatado principalmente sobre las ciudades de Buenos Aires y La Plata, marcadamente acentuado sobre esta última. Muchos de los dramas podrían haberse evitado o minimizado si los recursos destinados a comprar las conciencias y la corrupción se hubiesen destinado a obras de infraestructura como las hídricas, urbanizaciones y construcción de viviendas sin los defensores de derechos humanos. La tormenta se encargó de elevar a la superficie el “indecente” sistema de mentiras, que pretende ocultar los altos niveles de pobreza e indigencia. Lo visto en La Plata es una muestra de lo que es común en los grandes centros urbanos y extensas zonas en todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires, si bien hay obras hídricas postergadas por años -por la negativa política del Gobierno nacional en la aprobación de avales para préstamos gestionados en bancos internacionales por el Gobierno de la Ciudad- se conocen los proyectos a ejecutar. Pero no sucede lo mismo con la ciudad de La Plata, se desconocen proyectos de sus gobernantes con continuidad en la gestión de un solo color político durante 24 años.
Emilio Zuccalá
¿Solidaridad de todos?
Es lamentable observar que los hechos acaecidos por la intensas lluvias registradas en la ciudad de La Plata y parte del Gran Buenos Aires solamente hayan preocupado a los que menos tienen, solidarizándose con ellos gente de laburo y algún que otro empresario, pero políticos y sindicalistas no vi a ninguno. Ellos sólo aparecen cuando ven que algo los va a favorecer económicamente, políticamente o sindicalmente. Si todos los políticos y algunos que otros sindicalistas que ganan fortunas donaran por única vez el 30% de sus ingresos mensuales solucionaríamos totalmente las pérdidas ocasionadas, salvo, se entiende, las muertes de sus familiares. Con esa suma, por supuesto que haciendo un correcto balance de las familias perjudicadas sobre pérdidas de muebles, ropas, electrodomésticos y hasta vehículos, todavía sobraría algún dinero. Pero no, lo que van a hacer los gobiernos comunales, provincial o nacional es rebajarles algo de los impuestos o sugerir a los bancos que den créditos blandos. Si usted perdió todo, o si es empresario y va a tener que dejar sin trabajo a sus empleados, de dónde va a sacar dinero para pagar los impuestos o los créditos blandos que tan generosamente les ofrecen los bancos y el Estado. Para qué seguir hablando si ya todos sabemos con los bueyes que aramos.
Rogelio Rafael Carrero
DNI 6.012.891
zetarogelio@hotmail.com
Sembrar o robar (II)
Sin animo de polémica quiero advertirle al lector autor de la carta publicada el 5 de abril pasado, donde explica los motivos por el cual se debe permitir violar la ley (recientemente creada) que prohíbe sembrar cultivos en las banquinas de las rutas, en las localidades de Los Cardos y El Trébol (zonas de muy buen rendimiento económico de Santa Fe), que la disyuntiva presentada “sembrar o robar” está muy gastada por el frecuente uso que hacen todos aquellos que quieren actividades en negro para no aportar al Estado (manteros, vendedores ambulantes, pororeros, trapitos, y también negocios de compraventa de autos, casas de comidas, albergues); pero después exigen que el Estado les dé salud, educación, jubilación o vivienda. Para terminar, le doy dos frases que nos legaron dos soberbios genios: Séneca: “Si queremos ser libres tenemos que ser esclavos de la ley”. Perón: “Dentro de la ley, todo. Fuera de la ley, nada”. Acostumbrémonos a practicar esto y veremos que es mejor y más barato para todos. No hay nada que justifique violar la ley.
Nelso Moirín
DNI 6.052.583