Miércoles 31 de Marzo de 2010
Provengo de una época en la cual se llamaba al pan, pan y al vino, vino. La "modernidad" ha impuesto que nos manejemos con una serie de eufemismos. Es decir, se promueve la idea de que llamando a las cosas de forma distinta, se soluciona el problema de base. En esto tienen mucho que ver los sicólogos, con sus falsas y ridículas ideas simplistas. Los sordos son "hipoacúsicos". No importa que los hipoacúsicos sean tan sordos como los sordos comunes, pero evidentemente, parece ser que la palabreja da un cierto estatus. Los ciegos son "no videntes", y los discapacitados tienen sólo "capacidades diferentes". La cosa es aprovechada por los políticos que aseguran que no hay inseguridad, sino que se trata de una "sensación creada por los medios", La inflación ha desaparecido del país. Se trata sólo de un "aumento generalizado de precios", o también de un "reacomodamiento de precios". Pero la palma se la llevan los militares, por la hipocresía del eufemismo (perdón pero la cosa vino sola). Los Ministerios de Guerra son ahora Ministerios de Defensa. Por supuesto los militares siguen siendo tan agresivos como antes, y su función sigue siendo la de prepararse para la guerra. Fue el Ministerio de Defensa de EEUU el que participó en el ataque a Irak, y tantas otras guerras, pero pareciera que el eufemismo ayuda a calmar las conciencias. La estupidez humana puede adoptar proporciones siderales (A. Einstein) y sólo volviendo a la franqueza, sencillez y objetividad de otros tiempos encontraremos el camino correcto, el camino a seguir.
Cristián Hernández Larguía
LE 3.687.935