Etica y poder
Todos tendríamos que pensar antes de hablar pero hay ciertas personalidades ligadas al poder político o eclesiástico que deberían medir las consecuencias de sus palabras, que pueden...

Viernes 20 de Abril de 2012

Todos tendríamos que pensar antes de hablar pero hay ciertas personalidades ligadas al poder político o eclesiástico que deberían medir las consecuencias de sus palabras, que pueden ser tomadas por algunos como "verdades reveladas" por haber sido elegidos por mayorías, a veces, pasionalmente. Pienso en los reiterados exabruptos del secretario Guillermo Moreno (entre otros políticos) o sin ir muy lejos, la frase del padre Ignacio con respecto a la homosexualidad. No voy a debatir sobre el tema porque considero que sólo están autorizados a hacerlo los médicos y los mismos homosexuales. Mi opinión en este caso podría quedar desvalorizada sin fundamento, como algunos comentaristas que opinan a diario en el anonimato sobre distintos temas sin conocimiento intrínseco y sin importarles agredir susceptibilidades de quienes no nos escondemos tras un nick. Sí puedo opinar cuando es evidente el daño que alguien infringe a otra persona, por ejemplo el abuso de poder, y en algunos casos sometiéndolos con amenazas y avasallando la ingenuidad de los niños bajo su protección. En el libro "Inteligencia Ética para la vida cotidiana" explica cómo existen razones para adoptar una actitud reflexiva cuando se juzga el valor de cierta conducta fundamentando nuestra elección con una genuina preocupación por los intereses a corto, mediano y largo plazo por los afectados por nuestra opinión o acción. Es una dinámica de "ponernos empáticamente en el lugar del otro". Otro aspecto a considerar es que no hay valores morales objetivos, absolutos y universales. Ejemplificando a través de un explorador que narra (1915-1935) cómo una mujer esquimal había dado a luz veinte hijos y había matado diez (seleccionando las niñas) sin que los progenitores cargaran con estigma social alguno. Quizás, su justificación estaba dada por el nomadismo, el clima riguroso y la falta de alimentación que, para ellos, el infanticidio resultara una medida de equilibrio etnográfico y subsistencia posterior, mientras que para nosotros los occidentales, es una aberración.

Silvia Buonamico