Jueves 05 de Noviembre de 2015
Si bien estamos pasando con mi familia uno de los peores momentos que nos ha tocado enfrentar, siempre debemos hacer honor a la enseñanza recibida de "ser agradecido". Hace apenas unos días falleció mi querido papá, Enrique Saura, quien durante un año batalló con cuerpo y alma, y una enorme fuerza de voluntad contra una enfermedad silenciosa y agresiva que intentó bajarle los brazos en más de una oportunidad. Si bien fue un período amargo y difícil, nos permitió poder disfrutar del papá, del esposo, del abuelo, del buen vecino y amigo, del suegro. Además, descubrimos gente buena que sin esperar nada a cambio nos permitió acompañarlo de la mejor forma hasta su descanso eterno. Entre ellos destaco la ayuda recibida por parte de Lisandro Villavicencio y su familia, así como del grupo de profesionales que los rodean, ya que nos permitieron de forma inmediata y sin la usual burocracia a la que estamos acostumbrados, recibir el amargo diagnóstico al que nos enfrentábamos para luchar rápido y poder disfrutar de cada minuto que pasábamos juntos. Gracias también para el personal del Pami Delegación San Lorenzo por sus gentilezas, al doctor Horacio Arana, quien tantas veces y a cualquier hora nos brindó su gentil apoyo. Gracias al doctor Horacio Varela Jiménez del Instituto Crescenti, por hacer más llevadero y digno el camino a recorrer por mi papá. Finalmente, gracias al personal de Amce San Lorenzo y del Sanatorio Plaza de Rosario, quienes tomaron todos los recaudos para que el sufrimiento no apareciera ni en el último momento de su larga y hermosa vida. Gracias a todos los que nos acompañaron y gracias a vos, viejo, por enseñarme entre tantas cosas a ser agradecida.
Carola Saura
DNI 21.578.830