Estupidez sin límites
La ciudad de Rosario tiene entre sus habitantes aproximadamente 100.000 personas con algún tipo de discapacidad. Por cierto no es muy común ver una persona en silla de ruedas en el centro de la ciudad.

Martes 10 de Diciembre de 2013

La ciudad de Rosario tiene entre sus habitantes aproximadamente 100.000 personas con algún tipo de discapacidad. Por cierto no es muy común ver una persona en silla de ruedas en el centro de la ciudad. Y ello tiene su razón de ser. Resulta muy dificultoso salir de nuestras casas y transitar por las veredas de los barrios es imposible, las rampas no existen. El transporte accesible aún es una utopía; algo mínimo se ha avanzado, pero no alcanza. A nuestros gobernantes pareciera que este “pequeño detalle” no les interesa. El pasado domingo accedí a tomar un colectivo de la línea 113 (empresa municipal) interno 87. Mi boleto es el N° 0298975. Coche de piso bajo, con rampa que asegura que una persona en silla de ruedas pueda acceder. Digo acceder, no así viajar. Ya que algún “iluminado” eliminó el espacio donde se debe alojar la silla de ruedas y lo ocupó con asientos fijos al piso de la unidad. Un absoluto acto de desprecio por quien tiene dificultades de movilidad. Es posible que quien hizo este trabajo no reparó en el error que estaba cometiendo. Pero, ¿y su superior directo, la persona que dio la orden de hacer ese mamarracho? ¿Y los empleados municipales que periódicamente revisan las unidades (o debieran) de transporte? Nadie hace nada para salvar este error. ¿La Municipalidad de Rosario tiene personal idóneo para no perjudicar con sus actos la vida de una persona con discapacidad? Pareciera que ese personal está ausente del plantel. Me rehúso a pensar que hacen lo que hacen por placer. Gobernar no significa saturar el plantel de empleados municipales con familiares, amigos y punteros. Gobernar es el acto de satisfacer las necesidades de los rosarinos y para ello debemos nutrirnos del personal idóneo en cada actividad. Pareciera que doña Mónica aún no tomó las riendas. ¿Estará esperando algún llamado de atención como aquel de 2003 cuando nuestra ciudad fue declarada “capital de la discriminación”? El intendente de aquel entonces se enfureció cuando los noticieros porteños mostraban la realidad de nuestra ciudad. ¿Será posible que nuestra actual intendente quiera aparecer en esos noticieros por idénticos motivos. La salida está en sus manos. Por favor, haga algo por evitarlo.

Mario Oscar Buss / DNI 11.939.019