Estudiante colombiano denunció cuantioso robo
Felipe Augusto González Olart tiene 29 años y es colombiano. Más precisamente de Bogotá. El pasado 15 de abril llegó a Rosario para cursar un posgrado en comunicación digital interactiva en la UNR y se instaló en un hostel céntrico. Allí se conoció con otro joven que le dijo ser venezolano y estar en la ciudad haciendo una residencia en medicina.

Domingo 07 de Junio de 2009

Felipe Augusto González Olart tiene 29 años y es colombiano. Más precisamente de Bogotá. El pasado 15 de abril llegó a Rosario para cursar un posgrado en comunicación digital interactiva en la UNR y se instaló en un hostel céntrico. Allí se conoció con otro joven que le dijo ser venezolano y estar en la ciudad haciendo una residencia en medicina. Rápidamente los muchachos hicieron migas entre ellos y se pusieron de acuerdo para alquilar un departamento en forma conjunta. Sin embargo, lo que parecía ser el inicio de una buena relación que abarataría los costos de estadía, se destruyó la noche del viernes cuando Felipe volvió a la vivienda y notó que su compañero se había escapado con todo su dinero y muchas de sus pertenencias.
  “Estoy destrozado. No tanto por lo material y el dinero porque de alguna forma me las voy a arreglar. Sino porque este muchacho me llevó una notebook en la cual tenía almacenado mi trabajo de muchos años como fotógrafo independiente y el desarrollo de un proyecto de educación ambiental que estaba realizando en mi país”, confió Felipe a La Capital poco después de radicar la denuncia en la seccional 4ª de policía.

Una trampa. Según la presentación en la comisaría, Felipe conoció a Sebastián Ponce García, de origen venezolano, en un hostel de calle Urquiza en el que estuvo los primeros días posteriores a su llegada a la ciudad. La buena relación que entablaron y la necesidad de alquilar un departamento más cómodo durante el período de estudios los llevó a una propiedad de Ituzaingó al 400. Allí se instalaron a fines de abril después de que Sebastián se hiciera cargo de firmar el contrato respectivo.
  La noche del viernes Felipe asistió a una de sus clases en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, ubicada en el predio de La Siberia y muy cerca de la vivienda alquilada. Pero al volver notó con desazón que su compañero ya no estaba y que le faltaban una notebook marca HP, un I-pod Apple, un lente fotográfico Canon, 4.800 pesos argentinos y 4.260 dólares. “Se llevó todo lo de valor que yo tenía. Sólo me dejó la ropa y los documentos”, dijo Felipe desconsolado.
  Desde ese mismo momento, el muchacho trató de contactarse con Sebastián a través de mails y llamados a su celular pero todas las comunicaciones le rebotan. “Por ahora no tengo forma de localizarlo y creo que me ha mentido. Este muchacho no debe estar haciendo ninguna residencia médica y mucho menos debe ser estudiante. Es un verdadero ladrón”, se lamentó el colombiano que por estas horas piensa dónde instalarse para seguir estudiando ya que el dueño del departamento lo echó al sostener que el responsable del contrato era su compañero. l