Jueves 06 de Enero de 2011
El último fin de semana, después de un domingo tranquilo y al aire libre llegué a mi casa y me dispuse a ver TV, y de pronto unos estruendos enloquecieron a mis mascotas e hicieron vibrar los vidrios de mi casa en España y Santa Fe. Era la Municipalidad tirando los fuegos artificiales por la "caravana de los deseos". Todo bien, es muy lindo el espectáculo, pero ¿quién piensa en todos los animalitos que se enloquecen y sufren? ¿todos los animales que están en la calle? Cuando hablo de animales no me refiero solamente a los perros, también son afectadas gatos y caballos. Ante el uso de pirotecnia ellos padecen palpitaciones, taquicardia, jadeo, salivación, temblores, sensación de insuficiencia respiratoria, falta de aire, náuseas, aturdimiento, sensación de irrealidad, pérdida del control, miedo a morir (imagínense cuando ustedes sienten algo de esto lo mal que se ponen). Estas alteraciones provocan en la conducta animal intentos de escapar descontroladamente, incentivados por el estado de pánico, que dura varios minutos y en los casos severos varían desde una a varias horas, dependiendo el tiempo que dure el estímulo provocado por el ruido. No me parece coherente que si se lleva a cabo un operativo para impedir el uso de pirotecnia, después tiren semejante cantidad y con tanta potencia. Me pueden tildar de "aburrida" pero por más lindos que sean para la vista, los fuegos artificiales (pirotecnia en general) producen un montón de cosas negativas en los animales, que no entienden lo que está pasando. No me parece bueno festejar produciendo un mal a otros seres. Y creo que la Municipalidad debería empezar por dar el ejemplo y festejar de otra manera.
María Eugenia Lanata