Viernes 31 de Octubre de 2014
Los Tiburones del Paraná, de Arroyo Seco, esperan ansiosos que lleguen las 18, para colmar el cine El Cairo de Rosario, donde esta tarde se estrenará el documental "Abrazos de agua", que da cuenta no sólo de su travesía de marzo de 2001, cuando unieron a nado Colón y Paisandú en un recorrido acuático de 12 kilómetros, sino de la vida de este ejemplar grupo fundado en los 90 por Patricio Huerga. La producción, dirigida por el periodista y realizador Juan Mascardi, fue concebida como una construcción colectiva, transmedia (con distintos soportes digitales), colaborativa y solidaria.
El Consulado de la República del Uruguay en Rosario, el Centro Audiovisual Rosario, la Universidad Abierta Interamericana y Enias, la ONG de la Escuela de Nado de Arroyo Seco, invitan a la proyección, con entrada libre y gratuita. Estiman será a sala repleta, por lo en noviembre sería incorporada a a cartelera de El Cairo o del Arteón.
Una veintena de especialistas y técnicos agrupados en al menos tres equipos independientes aunque relacionados en distintas etapas, trabajaron en esta realización híbrida, que "combina el periodismo social y una historia multiplataforma, y que quedará legitimada con su llegada al cine: significa que llegamos, aunque la pieza es una de las tantas cosas que generamos", explicó Mascardi a La Capital.
Es que la forma de realizar en este caso involucra y sigue involucrando a múltiples actores. No muere en su llegada a la pantalla grande porque persigue es la inclusión no sólo de los propios tiburones —que participaron activamente en la producción y se apropiaron de la iniciativa— sino de las decenas de personas que continúan aportando para que sea posible. Para ello, está en práctica un modelo innovador de financiación colectiva y sustentable, que implica a las audiencias, y también se recurrió a las formas tradicionales, a través de rifas y subsidios.
"Abrazos de agua" es, según su director, "una película espontanea, caótica como los tiburones —ríe— y fragmentada pero con coherencia interna: en sí tiene una introdución, varios nudos y un desenlace. Y ante todo, es emotiva, sin caer en el 'golpe bajo' o la ‘lágrima fácil'. A mí mismo me atravesó, en lo humano, por todos lados", confesó.