Edición Impresa

“Esto es lo que quería hacer”, confesó Gachi Roldán acerca de su unipersonal

La actriz rosarina, un referente del humor local, continúa con su unipersonal y está a punto de hacer revista por octava vez.

Sábado 07 de Diciembre de 2013

El humor forma parte del ADN de Gachi Roldán. Con su propio unipersonal, “100 por Ciento Gachi” -hoy, a las 22.15, en la Subsede (San Lorenzo y Entre Ríos)- y a dos meses de volver por octava vez al teatro de revista de la mano de Manuel Cansino en “Noche brillante” que debutará en febrero próximo, la artista reparte su tiempo entre la docencia -da clases de Educación Artística en tres escuelas- y la gira con su unipersonal. Según contó a Escenario para tener la carrera perfecta, sólo le faltaría hacer radio con continuidad. También confesó que hizo una dieta estricta, pero dio un mensaje tranquilizador para las vedetes de “Noche brillante”, esos “monumentos de mujer”: “No, no voy a llegar nunca”, bromeó.

   —Hacés humor rosarino de exportación...

   —Provincial... Estuve en Casilda, San Lorenzo, Venado Tuerto, Villa Constitución, El Trébol, María Susana... Siempre trato de quedarme en los lugares a los que voy porque me gusta compartir con la gente. Me reciben tan bien, son muy cálidos.

   —¿Por qué creés que pasa eso?

   —Me parece que a pesar de que no soy un actriz de televisión, aunque tuve un paso muy breve y hace muchísimos años, sí hago muchas notas. Donde me llaman voy, y estoy porque me parece que es parte de mi trabajo. También por la revista, que es un género absolutamente popular, y yo disfruto mucho de eso. Ha sido eso. Me parece que más allá de que si bien la popularidad a veces viene por el lado de la televisión, yo sin haber hecho televisión tengo la posibilidad a través de la revista de ser una actriz popular.

   —¿Te sentís privilegiada dentro del ambiente artístico rosarino?

   —No, privilegiada no, porque soy una laburante. Yo trabajé para esto. Yo me lo propuse. Yo me recibí en la Escuela de Teatro en el 89 y en el 87 antes de recibirme ya había empezado a hacer obras de teatro.

   —Empezaste con Chiqui González. ¿Qué marca te dejó?

   —Sí... Chiqui es mi maestra, mi mentora, mi mamá (risas) Ahora que digo esto de lo popular, yo con Chiqui, me acuerdo de charlas y de momentos. Aparte de ser una maestra que te enseñaba teatro, te enseñaba actuación y también te enseñaba una mirada sobre lo teatral. Eso lo tuve muy presente en lo que quería hacer con mi carrera.

   —¿Cómo reciben tus alumnos el teatro? ¿Están interesados o están más pendientes de la tecnología, de la televisión?

   —Los chicos obviamente que están interesados en la tecnología, pero también en todo lo que sea expresión. Y la verdad que hacemos unos trabajos, y salen unas cosas impresionantes. Este año que participamos con el Normal 3 del Intercolegial salió de parte de los chicos una escena de bullying que fue espectacular porque nació de ellos, la armaron ellos. Yo solamente los voy guiando. Y con esa libertad de trabajo siempre reaccionan bien. Aparece la creatividad de los pibes. Yo la verdad que como docente los dejo hacer, soy observadora y después voy trabajando sobre el material que ellos tiran y así aparecen cosas interesantísimas.

   —¿Te llevan para el lado del humor?

   —Sí, obviamente. Yo me relaciono con el humor para dar clases. El humor es mi manera de relacionarme. Arrancamos por ahí. Por eso me sorprendió esa escena. Venimos trabajando el humor, que también es una manera de aflojar, pero cuando ellos tuvieron que presentarme un trabajo, fueron a eso, O sea que también la reflexión está.

   —El humor está en tu ADN. ¿Cómo influyó esto en tu vida?

   —Es una actitud ante la vida, positiva ante todas las cosas. Pero no banal, digamos. Me encantan los brillos y eso no quiere decir que sea frívola. Yo soy muy amiguera, muy de mi casa, de mi familia. Me parece que es un modo tan relajado de relacionarse, es sacarle presión a las cosas. A veces, si lo analizás, no podés tener tanta presión... Habrá gente que le parezco... (piensa) estúpida no... pero que le parezco que no me importa nada.

   —¿El humor es un arte más difícil que el drama?

   —Esto no lo digo por mí, pero el humor es inteligente. El humor lo captan las personas que tienen cierto grado de reflexión ante las cosas, sino te quedás afuera. Ni hablar de la gente que vive caracúlica.
  —Además podés decir cualquier barbaridad...    

—En nombre del humor... (risas) Es más, creo que es un método muy directo de decir muchas cosas que de otra manera no se podrían decir. Si yo tuviera que decir en serio todo lo que digo en mis monólogos... Lo que yo escribo en mis monólogos tiene que ver con el entorno, con la realidad, con lo que veo, con lo que observo, y si lo tuviera que traducir a decirlo en serio, sería medio pesado... (risas).

   —También en tus monólogos ponés como objeto de humor tu cuerpo, tu edad...

   —Ahora me mató porque bajé 32 kilos. Estoy usando los mismos textos. Mi psicólogo algunas cosas me dice... (risas). La verdad es que tengo cantidad de monólogos, pero por ahí uso aquellos textos.

   —Hacerlo puede ser una forma de reivindicar a una mujer que si no se ajusta al modelo también puede ser feliz con sus kilos de más...

   —Es más, muchas veces en el teatro se me han acercado gorditas diciéndome “ay, lo bien que me hace escucharte a vos”. Me ha pasado.

   —¿Cómo te veías antes?

   —No me pesó... Nunca tuve problemas con respecto a cómo me veía y cómo mostrarme, por lo menos en el escenario. En mi vida puede ser que los haya tenido, y que fuera todo un tema con la ropa y qué se yo, pero en el escenario... Yo siempre sentí que en el escenario podía hacer lo que quisiera. En el escenario no es una limitación. Jamás lo fue.

   —Esta va a ser tu octava revista. ¿Cómo es tu relación con tus compañeras?

   —Estas yeguas que tienen esos lomos infernales... por Dios (risas). No, la verdad muy bien. Yo me divierto mucho. Yo llego temprano al teatro para estar con mis compañeros. Charlamos, tomamos mates antes de la función, los bailarines ensayan todas las coreografías antes de la función. Es algo que me encanta verlo. porque después no lo puedo ver en escena. Son un par de horas largas que vamos antes de las funciones. Yo disfruto mucho. La revista para mi es uno de mis amores.

   —¿La revista ocupó un lugar vacante en Rosario?

   —Que lo ocupan las producciones de Buenos Aires. Primero es un género absolutamente popular, de mediana edad, que va a pagar una entrada sin estar pensando, ¿uy, cuánto vale la entrada?. Se sienta a ver el espectáculo, lo disfruta y disfruta desde lo que pasa en el escenario artísticamente hasta los zapatos. Para mi es absolutamente válido, pero con mi formación no lo era. Yo no te digo que aborrecí la revista sin conocerla... Decía “revista, por Dios...”. Y yo encontré que es un género que te acerca al espectador, es popular, es sincero y genuino. La Escuela de Teatro te forma así. No se ve revista en la escuela, siendo que es un género muy argentino, que grandes actores hicieron revista, como Niní Marshall, Sandrini, Quartucci, Olinda Bozán. Es un género donde grandes actores argentinos hicieron revista.

   Hay rosarinos como Machín o Geretto que trabajan en Buenos Aires. ¿Pensaste la posibilidad de irte?

   —No quise irme a Buenos aires. Tuve posibilidades, pero no quise. De la única manera que iría a trabajar a Buenos Aires sería con una producción de acá; voy, trabajo y me vuelvo. Pero no me voy a ir de Rosario porque me interesa muchísimo que la gente vaya al teatro acá y llenar teatros acá. Eso me interesa mucho. Y segundo, yo acá soy número uno. En Buenos Aires sería una más. Y no tengo ganas de remar eso. Porque ya estoy grande aparte... Capaz que si tuviera 20, pero no lo haría porque tampoco lo pensé cuando tenía esa edad.

   —Además tendrías que dejar a tu marido

   —No, ni loca (risas)

   —Treinta años de casados. Es como cuando se habla de la pareja más estable de Hollywood...

   —(Risas) Y casada con el mejor, dice él (Roberto “Negro” Moyano) que está dando vueltas por acá.

   —¿Qué le faltaría a tu carrera para ser perfecta?

   —Televisión, pero antes que la televisión, radio. Te juro que me encantaría poder hacer radio, porque después del teatro es uno de mis amores. Yo estuve con Chiabrando y después con Geretto. Tuve la posibilidad de estar en programas, pero lo que me queda pendiente en mi carrera es poder hacer radio con continuidad.

   —¿Y algún drama?

   —Lo último que hice en drama fue “La Nona”. De vez en cuando me doy algunos gustos con esas cosas. Si apareciera algún buen texto o un buen personaje lo haría. No es algo que busco, pero si aparece alguna propuesta interesante quizás la haría.

   —Quizás ahora con la Comedia Municipal...

   —Es que yo no voy a los castings... Es algo que no me gusta. Nunca en mi vida hice un casting. Primero que si es gente de Rosario y no sabe cómo trabajo... Yo trabajo todo el tiempo, entonces si me precisás me llamás. A lo mejor... Pero no me gusta hacer casting. Me parece que no puede verse nada de un actor en un casting.

   —¿Bajaste todos esos kilos para hacerle competencia a las vedetes?

   —Pero nunca las alcanzás.... Ahora (Cansino) me puso a Silvana que es un monumento de mujer, que baila, que canta. No llego nunca. No, ser vedete, no... me parece que ya no llego (risas).

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS