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Estilo y glamour en la "boda del año"

George Clooney se casó en Venecia con Amal Alamuddin, una exitosa abogada de 36 años. Hubo famosos, paparazzi y medidas de seguridad.

Lunes 29 de Septiembre de 2014

George Clooney tuvo que sortear un par de olas antes de atracar en ese puerto que es el matrimonio: cuando se dirigía el sábado con el taxi acuático "Amore" desde la isla de Giudecca hacia su prometida Amal Alamuddin en el centro de Venecia, el barco se bamboleaba fuertemente debido a que un crucero agitó las aguas. Pero el actor guardó la compostura en su impecable esmoquin junto a su padre, Nick. Tan sólo sonrió.

Tampoco parecía molestar al actor de 53 años que unos 30 barcos con paparazzi y cámaras de televisión lo siguieran. Cuando los invitados a la fiesta entraron en el Canal Grande escoltados por la policía local, Clooney tampoco perdió esa sonrisa que cautivó desde la gran pantalla a tantas mujeres (y hombres) en todo el mundo. Cuando le gritaban "¡George, George!" saludaba y sonreía a los turistas y venecianos que lo vieron por última vez soltero.

Después desembarcó y desapareció —al igual que el resto de invitados— tras una enorme carpa marrón, que cubría la entrada desde el desembarcadero hasta el hotel de siete estrellas Aman, en el Palazzo Papadoli. Poco después se casó por segunda vez.

En el Palazzo, donde una de las 24 suites cuesta entre 850 y 4.000 euros la noche, la pareja se dio finalmente el "sí, quiero" durante una cena de gala. El ex alcalde de Roma, Walter Veltroni, amigo de Clooney, ofició la ceremonia y casó a los novios.

Los cerca de un centenar de invitados, que al igual que la pareja recién casada se alojaba en el exclusivo hotel Cipriani, en la isla de la Giudecca, celebraron la boda hasta la madrugada de ayer. Entre los invitados se pudo ver a Bill Murray, Robert De Niro y Matt Damon, así como al cantante de U2, Bono y la ex top model Cindy Crawford y su marido, Rande Gerber. También estaba la redactora jefe de la revista "Vogue", Anna Wintour.

En la tarde de ayer, la pareja de recién casados se trasladó del hotel de lujo Aman al otro gran hotel exclusivo en la ciudad, el Cipriani, para reunirse allí de nuevo con sus invitados. Alamuddin lucía un vestido con puntillas y en tono rosa claro, mientras que Clooney vestía un traje gris claro con corbata. El matrimonio, que era perseguido por numerosos barcos de fotógrafos y cámaras, lucía la alianza.

Para los "Clooney Days", como la prensa local denominó esta "boda del año", la romántica ciudad veneciana ofreció su mejor rostro. El sol de otoño acompañó a los novios en los fastos que comenzaron ya el viernes con sendas despedidas de solteros. La de Clooney tuvo lugar en un distinguido restaurante de la zona y luego siguió la fiesta en el Cipriani. Unos 400 guardias de seguridad procuraron mantener alejados de los flashes a los invitados del exclusivo hotel. Camareros y otros empleados del hotel tuvieron que entregar sus teléfonos celulares. Y hasta a los invitados se les pidió que dejasen sus celulares y tablets en casa para evitar filtrar imágenes.

Pero el álbum de fotos de la boda no permanecerá secreto para siempre, porque el actor ha vendido la exclusiva del enlace a la revista "Vogue" en su edición estadounidense y la suma millonaria se destinará a la fundación de Clooney, que trabaja con las víctimas de la guerra en Darfur.

En la orilla del canal frente al hotel Aman tomaron posición ya el jueves pasado los fotógrafos para intentar no perder detalle del evento que, según el diario local "Corriere del Venetto", era una oportunidad para sacar lustre a la imagen de una ciudad empañada por los problemas de corrupción y medioambientales. Además, a muchos venecianos les fastidiaba todo el revuelo de la boda de Clooney, especialmente tras un verano en el que se ha sentido especialmente el desembarco masivo de turistas que conllevan los cruceros.

La fijación en Clooney en la información sobre la boda generó asimismo críticas, ya que el portal de Internet "The Business Woman Media" tituló a caballo entre la ironía y la realidad: "Exitosa abogada internacional se casa con un actor". Después de todo, Alamuddin, de 36 años, tiene una más que brillante carrera como abogada defensora de los derechos humanos, está licenciada en Oxford y habla varios idiomas, algo que se deja en un segundo plano ante el glamour hollywoodiano del novio.

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