Lunes 22 de Octubre de 2012
Si miramos el cielo en un día despejado, es posible que veamos la estela blanca característica que dejan tras su paso los aviones a reacción. Hasta aquí todo parecería normal. Sin embargo, a los que realmente observamos nuestro entorno, aun el celeste, desde hace algunos años nos intrigan —y así se los hacíamos saber a familiares— estos trazos blancos que no se diluyen, que en cantidad superan ampliamente los vuelos previstos, que su trazo en el espacio no condice con la ruta de un avión y que van extendiéndose hasta formar una leve bruma; incluso se observan verdaderos diseños similares a rejillas que estos aviones (¿incógnitos?) dibujan en el cielo. Cuántas pistas para los que intentamos cuidar nuestra vida y la de los demás, conocedores de que vivimos tiempos en que verdaderas mafias pasan por arriba los controles que las autoridades intentan establecer, cuando no corrompen para actuar en tranquila connivencia. Esta incomprensible ansia de dinero transforma en inhumanos a los que nos venden lo que nos daña o nos dañan para vender. El análisis químico de la composición de estas estelas al precipitarse sobre la tierra, parece justificar las sospechas que a estas horas ya tenemos: en Europa, han identificado metales pesados como el bario o el aluminio. "Chemtrail" es la abreviatura en inglés de estela química y es el término usado por los que adhieren a una teoría internacional: aparecen aviones de dudosa procedencia volando a alturas importantes o no, generando estelas de condensación anormales que podemos sospechar, contendrían sustancias tóxicas como bario o aluminio. En EEUU se ha encontrado un cocktail de fuel del tipo JP8 100, mezclado con 1,2 dibromoetano, pesticida químico prohibido en 1983 por la Agencia para la Protección del Medioambiente de EEUU (EPA) como un cancerígeno y una toxina química. Al navegar por la web, nos sorprendimos con mi hijo que cualquiera puede ya fundamentar lo que, es más que una sospecha, con videos, fotos y documentación internacional, sin olvidar el alerta local, evidenciado con la marcha que se realizó al respecto en nuestra ciudad. En un día habrían registrado 21 vuelos durante 15 minutos en el Gran Rosario. En el cielo de Fisherton ¿cuántos aviones a chorro cruzan por día? Mínima cantidad comparada con los profusos trazos que nos coronan cotidianamente. Pero, no nos equivoquemos, de ningún modo queremos sumarnos a las cadenas para la paranoia y la manipulación virtual. Al contrario, creemos que debemos mirar al cielo -es muy sanador- con paz y alegría en las bellas madrugadas rosarinas; pero exigimos a las autoridades locales (¿Secretaría de Salud Pública, Dirección de Control Urbano, Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente?), quienes deben estar a nuestro servicio, como corresponde en toda democracia, que profundicen la investigación sobre el tema, publicando o comunicando certezas y rigurosidades científicas para tranquilidad de todos o para convocarnos a actuar como sociedad frente a una eventual acción perjudicial para la salud pública.
Silvia Florentino,
DNI. 5.134.370;
Lucio González Florentino,
DNI. 27.971.053