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"Este filme es un descubrimiento"

En "El arte de la guerra", que se estrena hoy en cines de Rosario, el reconocido cineasta chino Wong Kar Wai incursiona en el complejo terreno de las artes marciales para describir la brusca...

Jueves 31 de Octubre de 2013

En "El arte de la guerra", que se estrena hoy en cines de Rosario, el reconocido cineasta chino Wong Kar Wai incursiona en el complejo terreno de las artes marciales para describir la brusca desaparición de una forma de vivir y entender el mundo, a la luz de las profundas transformaciones sufridas en China a principios del siglo XX.

Si bien se volcó a filmar la acción y el espectacular dinamismo del kung-fu, apelando además a efectos visuales y a un gran despliegue coreográfico, el director decidió combinar las destrezas de las artes marciales con la un período sensible y conflictivo de la historia de China, durante la República, inmediatamente después de la caída de la última dinastía imperial y en plena invasión japonesa, que se extendió entre 1937 y 1945 y convirtió al país en un caos de luchas internas, donde diferentes grupos y mafias se disputaban el poder.

En ese marco de violencia, Won Kar Wai sigue los pasos de un legendario maestro de kung-fu llamado Ip Man (el mentor de Bruce Lee en la vida real, encarnado por Tony Leung). Curiosamente, el director señaló que aunque siempre le habían interesados las artes marciales, parte del impulso lo recibió en Argentina, cuando rodó "Happy Together".

—Le llevó cinco años realizar "El arte de la guerra". ¿Fue debido al rodaje o al proceso de montaje?

—Para empezar, es un proyecto enorme. Yo no sabía nada de artes marciales, si bien soy fan nunca había practicado. Y luego lo que pasó es que decidimos plantear el film en tres capítulos. Comienza en 1936 y termina en Hong Kong en 1956, y tuvimos que filmar en el norte y en el sur, por lo que, primordialmente, necesitábamos tiempo. Fueron tres años, primero, de preparación entrevistando a artistas marciales y yendo a las presentaciones con ellos. Al mismo tiempo, teníamos que entrenar al elenco porque no podíamos simplemente contratar a un actor de acción para que hiciera de Ip Man, porque Ip Man no es un luchador típico. El venía de un entorno rico, era casi un aristócrata; tenía modales, elegancia, todos esos detalles. Tony Leung es muy buen actor pero nunca había hecho artes marciales. Miralo en la película y vas a entender por qué le tomó tres años. Luego la filmación nos llevó 22 meses.

—¿Cómo fue hacer una película como ésta, ambientada en una época anterior a la suya?

—Creo que "El arte de la guerra" es acerca de una época de la que escuché mucho pero que, en realidad, no viví. Casi todos mis filmes suceden en el Hong Kong de los 60: los inmigrantes, la Segunda Generación, y este filme es otra cosa... Quise saber de dónde venían. Volvimos a los primeros días de la República y, para mí, es territorio nuevo. No es volver atrás, es un descubrimiento. Cuando ves la película, te das cuenta de que mucha gente terminó en Hong Kong por diferentes razones. Por eso Hong Kong se ha convertido en lo que es hoy.

—En el filme se habla de los diferentes estilos de artes marciales y sus diferentes técnicas, y el cine hongkonés siempre se caracterizó por la presencia de diferentes géneros y estilos. ¿Eso es algo que tuvieron en cuenta?

—Por cómo está el mercado chino, la mayoría de los realizadores de Hong Kong trabajan en China a través de coproducciones. Y en un momento la gente se empezó a preguntar dónde estaba el cine de Hong Kong. De hecho, lo que pasó es que el cine de Hong Kong atravesó una etapa diferente, ahora tiene un territorio más amplio. Pero al mismo tiempo también hay que mantener la esencia, el espíritu, del cine hongkonés. Cuando estábamos filmando la película, éramos conscientes de que estábamos haciendo un homenaje, porque la película de Kung Fu es, en sí misma, un gran género. En los primeros treinta minutos, cuando Tony está llevando a cabo los tres desafíos en el burdel, es básicamente un homenaje a las películas de Lau Kar-Leung, los hermanos Shaw y el período Tsui Hark. Intentamos meter todo. No es simplemente una película de Kung Fu, es como hacer un "Erase una vez".

—¿Por qué cree que tomó tanto tiempo que Ip Man llegara a convertirse un personaje legendario para el cine?

—Lo que pasa es que en esta película no hay un solo personaje. Es realmente acerca del mundo de las artes marciales. A la película le decimos siempre "Erase una vez en Kung Fu". Es narrar a un hombre y su tiempo, y creo que es un abordaje diferente. Creo que con esta película el público va a tener, por primera vez, un entendimiento no sólo sobre quién es el mejor luchador sino sobre por qué las artes marciales, en especial las artes marciales chinas tienen una historia tan larga y por qué son tan importantes.

—El fragmento de la música de "Erase una vez en América", no es caprichoso, entonces. ¿Hay una conexión directa entre esa película y "El arte de la guerra?"

—Sí, es un homenaje. Creo que la razón por la que quise homenajear a "Erase una vez en América" y a Sergio Leone y a Morricone es porque ya no se hacen ese tipo de películas. La gente ya no tiene paciencia para las historias épicas. Las épicas realmente son sobre el tiempo. Es un viaje, no simplemente una acción.

—Yuen Woo aparece en los créditos como el coreógrafo de las peleas del film. El ha creado, a través de su trabajo, casi un estilo de autor en lo que hace. ¿Cómo trabajaron juntos?

—La forma en la que trabajo con Yuen Woo es muy directa. Cuando nos reunimos por primera vez, le dije que quería hacer una película de Kung Fu bien intensa, que fuera auténtica. Le dije que no quería alambres, ni trucos y que quería que mis actores hicieran Kung Fu, como en las primeras épocas, como en el cine de los hermanos Shaw. Al principio se sorprendió pero luego lo llevé a los entrenamientos, con Tony, y se dio cuenta de que yo le hablaba en serio. Juntos hicimos escenas de acción que fueron coreografiadas en conjunto con los entrenadores.

—Cuando habla de hacer "una película de Kung Fu auténtica", ¿lo dice como una forma de retomar los filmes del género hechos en los 70 en oposición al uso actual de imágenes generadas por computadora?

—En los últimos diez años, muchas películas sobre el Kung Fu se vienen haciendo de manera desmedida y grandilocuente. Y, llegado un momento, el público empieza a creer que las películas de Kung Fu son sólo un show, un varieté de trucos. Sólo usamos imágenes virtuales para las tomas en las que Ziyi Zhan es empujada al tren. En el resto de la película, toda la acción es muy fuerte, muy intensa.

—¿Hay alguna comparación posible entre "El arte de la guerra" y su película "Cenizas del tiempo"?

—En realidad, son géneros bastante diferentes. "Cenizas del tiempo" pertenece a un género llamado wuxia pian, que implica la pelea con espadas. Es más como "El Señor de los Anillos", es fantasía sin respaldo histórico. "El arte de la guerra" es diferente, es una película explícita sobre Kung Fu y está basada en personas reales y tiene un contexto histórico exacto. Es diferente: nadie vuela, nada va en contra de la gravedad. Toda la acción que ves Fue realizada por los mismos actores.

—¿Era importante para usted mostrar a un joven Bruce Lee al final de la película?

—Pensé que sería interesante porque la razón por la que quise hacer esta película y contar la historia del Gran Maestro Yip Man es porque creo que mucha gente es amante de las películas de Kung Fu y de las artes marciales chinas por Bruce Lee. Y por eso es que hay tanto cine sobre Kung Fu. A veces malinterpretan o malentienden las artes marciales chinas y las convierten en chop suey. Yo quería mostrar otra perspectiva del Kung Fu y me pareció interesante contar la historia a través de hombre que entrenó a Bruce, y creo que esa es la conexión.

De Hong Kong al festival de cine de Cannes, sin escala

El primer premio internacional que obtuvo Wong Kar Wai fue por una película rodada en Argentina, “Happy Together”, con la que recibió el galardón a mejor director en el Festival de Cannes, en 1997, un certamen en el cual, sin embargo, ya era un veterano. Wong nació en Shanghai y se mudó a Hong Kong con sus padres cuando tenía 5 años. Se introdujo en la industria del cine como guionista y comenzó a dirigir sus historias en 1988. Su debut fue “As Tears Goes By” (1988), con la que fue invitado a la Semana de la Crítica del Festival de Cannes de ese año. Su segunda película, “Days of Being Wild” (1990), ganó cinco premios en el Honk Kong Film Awards, incluyendo mejor director y mejor película. En 1992 fundó su propia compañía, Jet Tone y  en 1994 filmó “Cenizas del tiempo”. Pero el gran golpe, y de una forma completamente inesperada, lo dio con “Chungking Express” (1994), rodada rápidamente durante un descanso en la post producción de “Cenizas del tiempo”, y que se convirtió en su primer éxito internacional. Le siguió “Fallen Angels” en 1995 y en 1997 rodó en Argentina “Happy Together”, una tortuosa historia de amor homosexual. Todas sus películas siguientes también se estrenaron en Cannes: “Con ánimo de amar”, en 2001, y que obtuvo el premio a mejor actor para Tony Leung; “2046. Los secretos del amor”, en 2004, e inauguró el festival con su primera película en inglés “El sabor de la noche”, en 2007, su último largometraje hasta “El arte de la guerra”. “Cuando era chico, veía todas las películas de Bruce Lee” contó Wong, quien dijo en una entrevista que se sorprendió la vigencia que tenía Bruce Lee en Argentina cuando rodó “Happy Together”. En un primer momento tenía la idea de dedicar una película a Bruce Lee, pero luego descubrió que el mundo que quería evocar era el de las artes marciales de la República (1911-1949), edad de oro del kung-fu chino.

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