Lunes 29 de Marzo de 2010
“La integración entre lo presencial y lo virtual es un hecho”, sentencia la
coordinadora académica del campus virtual de la UNR e investigadora del Conicet, Patricia San
Martín. Para la especialista, se trata de “trabajar sobre un nuevo modelo de apertura y de
accesibilidad de la información, y eso implica un nuevo concepto de los campus universitarios, que
son físicos y virtuales al mismo tiempo”.
—¿Cómo analiza los casi diez años de funcionamiento del campus
virtual de la UNR?
—Fue un acompañamiento a iniciativas que se venían dando en otras
universidades y era hora de que la UNR también tuviera su propio campus. Al mismo tiempo hubo
cambios profundos a nivel tecnológico en la primera parte de la década del 2000. Es notable cómo en
los últimos cuatro años, los estudiantes tienen mayor acceso a internet que a inicios del 2000,
aunque esto acompaña un desarrollo a nivel global. También hay que dejar en claro que los
estudiantes que hoy ingresan a la universidad tienen un poder adquisitivo que les permite ese
acceso a internet. Por eso, cuando se habla de la diseminación de las nuevas tecnologías hay que
ponerlo entre comillas, porque el hecho de que la población actual de la UNR tenga una mayor
accesibilidad, no quiere decir que eso se dé masivamente en el resto de la sociedad.
—¿Uno de los desafíos es acortar esas distancias?
—Sí, tratar de minimizar esa brecha, y eso tiene que ver, por
ejemplo, con la disponibilidad de la infraestructura tecnológica. Poder acceder al campus desde
cualquier lugar e incluso desde las computadoras que hay en algunos lugares públicos.
—El proyecto va más allá de los estudiantes de la UNR.
—Estamos llevando adelante un proceso de formación para el uso de
las tecnologías que es absolutamente gratuito y no sólo para universitarios. Esa fue la experiencia
de las jornadas de acceso abierto, de las que hay pocos antecedentes en el país, que incluso
contaron con talleres que tuvimos que repetir varias veces para responder a la demanda.
—¿Cómo analiza el crecimiento, tanto de la oferta del campus
virtual como de la demanda de quienes se suman a esta modalidad de educación?
—Este modelo de gran apertura y de accesibilidad nos hace plantear
además un nuevo concepto de los campus universitarios. Ya no hablamos de un campus virtual y de
otro físico, sino de campos universitarios que son físicos y virtuales al mismo tiempo. La
integración es un hecho, no se puede dividir lo que ya está integrado. Y este nuevo concepto en el
siglo XXI impacta en las organizaciones, en las formas de trabajo y en la investigación.
—¿Cuáles son los objetivos a corto y mediano plazo?
—Una cuestión son las carreras de posgrado, donde tenemos que
hacer más tangible una oferta que atienda las necesidades del país. Además, está la regularización
de las normativas a partir de los actuales modelos y normas que se están gestando a nivel nacional,
como es el trabajo de revisión que está realizando el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) de
las carreras de grado y posgrado. Otro punto, para el que ya hemos ganado un subsidio importante,
es llevar adelante una especialización para vinculadores tecnológicos y conformar una oficina de
vinculación tecnológica en la que estamos trabajando. Y encarar la problemática de la
accesibilidad, es decir, pensar en un campus virtual ciento por ciento accesible.