Estamos heridos
Este último miércoles, 12 de noviembre, a plena luz del día (eran las 15 horas), le robaron el auto a mi hijo más chico amenazándolo con un revólver.

Sábado 15 de Noviembre de 2014

Este último miércoles, 12 de noviembre, a plena luz del día (eran las 15 horas), le robaron el auto a mi hijo más chico amenazándolo con un revólver. Estoy profundamente conmovido, shockeado y con la mente casi perturbada imaginando ese momento en que el ladrón le apuntó a mi hijo. No voy a caer en el lugar común de "qué suerte que no le pasó nada". Porque, en realidad, sí le pasó, y mucho. Mi hijo no fue herido por una bala del revólver del delincuente. Fue herido por el estado de indefensión en que estamos todos los ciudadanos. Fue herido por la impotencia que sintió ante un hecho de tal magnitud y peligrosidad. Fue herido por la vulnerabilidad a la que estamos expuestos todos los rosarinos de bien. Fue herido por el alto grado de impunidad con que se mueven estos potenciales asesinos, a toda hora y en todo lugar. Fue herido por el estado de anomia de las autoridades encargadas de nuestra seguridad. Fue herido por la incapacidad de los máximos responsables del Ministerio de Seguridad de la provincia. Fue herido por la falta de dignidad de esos funcionarios, a quienes no se les cruza por la cabeza presentar la renuncia para dar paso a otros que sean expertos en el tema. Fue herido por esa misma indignidad que los lleva a autoreciclarse para recalar en algún otro cargo público para seguir demostrando su ineptitud. Mis hijos, yo y todas las familias decentes de Rosario somos heridos permanentemente por estos "militantes" de los puestos públicos que viven del Estado desde hace décadas. Los mismos que nos hieren al servirse de la política sin ningún otro fin que su propio bienestar. No nos hieran más. Estamos hartos.

Oscar Prendes
DNI 6.070.319