Estado de violencia
Escribo desde el lugar de una mujer común que felizmente ha podido formar una familia, trabajar desde sus 18 años y hacer estudios universitarios, parte durante la dictadura, esto para aclarar de antemano que sé lo que fue.

Viernes 30 de Abril de 2010

Escribo desde el lugar de una mujer común que felizmente ha podido formar una familia, trabajar desde sus 18 años y hacer estudios universitarios, parte durante la dictadura, esto para aclarar de antemano que sé lo que fue. Recuerdo muy bien, entre otras cosas, la inquietante sensación de caminar volviendo por la noche de la facultad a nuestros hogares pasando por el Comando y la Jefatura, con ambas veredas clausuradas. Hoy tengo hijos universitarios que caminan por las calles en las noches y mi temor no es que sean detenidos y desaparecidos sino que sean asaltados por alienados por las drogas y muertos en un intento de robo por pocos pesos. Pero esta no es la única violencia con la cual convivimos actualmente. Discursos políticos muy exacerbados. Protestas, cortes de calles y rutas. Búsqueda constante de provocación y empeño en calificar de enemigos al distinto. A partir del libro "Nunca más" de la Conadep, se debatió sobre la teoría de los dos demonios planteada en el mismo. Abstrayéndonos de la magnitud de la matanza y la violencia extrema los años previos y durante la dictadura, vale como teoría su planteo y hoy siento que vuelve a nosotros. Néstor Kirchner en su manera fundamentalista de hacer política se empeña en buscar constantemente enfrente al enemigo, esto es el otro demonio, sean estos el campo, la derecha, Clarín, los periodistas. Yo, sin embargo, creo que esto es muy peligroso y que los ciudadanos nos sentimos rehenes de este juego perverso. En este contexto de violencia queda en el medio la gente que no forma parte de ninguno de estos grupos y que pasa a ser víctima inocente de los enfrentamientos que se dan entre los dos demonios. Pero peor aún, tanto Cristina como Néstor Kichner deben recordar que de los argumentos que negaban la teoría de los dos demonios se llegó a plantear que no se puede comparar la violencia, por suerte hoy no armada, que se ejerce desde el Estado, ironía del destino, lo que ellos son hoy. Mahatma Gandhi dijo que nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.

Lidia Giovannoni, lidiagiovannoni@gmail.com