Lunes 11 de Julio de 2011
Da verdadera pena transitar por el bulevar Rondeau. Se pretende que Rosario sea “Ciudad turística”. ¿Utopía?, ¿o es que hay una superficie determinada de la ciudad que amerita ser mostrada? Sería del caso de que, como siempre, las autoridades tomaran cartas en el asunto. El mejoramiento o embellecimiento de la pretendida segunda de la República deja en algunos aspectos bastante que desear. Sería innecesario tocar estos temas que forman parte de la obligación de las autoridades, o ediles. Saltan a la vista. Es una vía harto transitada, habida cuenta que se conecta con el norte del municipio en su camino hacia la salida del mismo. Detallar es innecesario: canteros: un literal certificado de pobreza, descuidados en lo que se refiere a piso, tierra y tierra, césped, flores, ¿para qué?, claro que no estamos en Europa, donde no se toca un pétalo de las plantas públicas. Cordones: bueno, hay sectores donde se igualan casi con el pavimento, permitiendo que muchos conductores, desaforados suban al mismo para poder pasar al que va delante. Apuro para qué, no sé. Paradas de colectivos: una ordenanza municipal determina, cierta cantidad de metros para el estacionamiento de coches, mediante pintado de amarillo en los cordones y una franja blanca transversal. Conductores hay que estacionan cerca de las esquinas y los coches tienen que colocar su parte delantera en punta, sobre el cordón para que ascienda el pasajero. El que desciende lo tiene que hacer lejos del cordón y encima de los coches estacionados. Las personas mayores existen, no se las puede mandar al exilio o a un depósito. Viajamos y para descender debemos tener un buen estado atlético para sortear la altura. Quiero allegar un pretendido sentido del humor, recordando a muchos aquel famoso programa cómico de TV. donde se hablaba de Argentina Año Verde. Otra: cámaras de registro del sistema cloacal: sucias de tierra y hojas secas. Otra: dársenas para detener los vehículos antes de un giro. Demasiado cortas para aquel que no tiene paciencia de esperar, monta el cantero y este se convierte en un zanjón: Rondeau y avenida Sorrento. Una más: franjas peatonales nulas o muy descoloridas. Cuento algo de Europa: sendas peatonales, franja de detención paralela y antepuesta a aquella, amén del término stop. Vaya si se respeta, claro, prioridad de paso al peatón. Y guay del que no respete la ordenanza. Me pregunto: ¿el contribuyente tiene que ocuparse de estas cuestiones que parecen nimiedades? No pasa ningún personaje notable por el lugar ¿o pasan y se hacen los distraídos? En mi opinión, los ciudadanos no tendríamos que participar en algo tan elemental como esto. Huelga todo comentario.
Oscar H. Rodríguez, oscarodriguez74@hotmail.com