Jueves 23 de Agosto de 2012
Para el Indec la canasta básica alimentaria (CBA) para una familia tipo (matrimonio y dos niños) cuesta 688,37 pesos mensuales, o sea 23 pesos diarios. Cada integrante de la familia dispone, pues, de 6 pesos por día para desayunar, almorzar, merendar y cenar. Curiosamente, en el bar del edificio de la Secretaria de Comercio donde está Guillermo Moreno no existen comidas que bajen de 22 pesos (una pizzeta). El pasado miércoles 15, con 6 pesos se podía comer ahí la cuarta parte de una tortilla de verdura (24 pesos). La titular del Indec, Ana Edwin, intentó relativizar esta polémica estadística argumentando que la canasta básica alimentaria "era un indicador interesante en los años 80. Hoy en día no tiene ningún valor para saber efectivamente cómo está viviendo el pueblo", y afirmó que se estudian otras metodologías. Lo cierto es que esta canasta es la referencia que toma el gobierno para fijar los valores monetarios de muchos subsidios y planes de empleo. Es también la base sobre la cual el Indec calcula el número de pobres e indigentes: las personas y las familias que tienen ingresos para adquirir esa canasta según los valores de la estadística oficial superan la "línea de la indigencia" y es indigente quien tuvo ingresos inferiores a esa cifra. Además, a partir de la canasta básica alimentaria se obtiene la canasta básica total (CBT) que se utiliza para medir la pobreza. Con los números del Indec casi no hay indigentes y hay pocos pobres: según la estadística oficial de la segunda mitad de 2011 sólo el 1,7 por ciento de la población es indigente y son pobres apenas el 6,5 por ciento. El lunes 13 de agosto, durante un seminario al que asistió la presidenta Cristina Fernández, el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz aseguró que los países necesitan agencias de estadísticas confiables para abordar la situación social y financiera.
Carlos Alberto Parachú
DNI 6.012.558