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Estacionar en la vereda, una infracción cada vez más frecuente en Rosario

Pese a estar prohibida, la mala costumbre va creciendo tanto en los barrios como en el macrocentro de la ciudad. Ya labraron a lo largo de 2012 casi 5 mil multas por este tipo de faltas.  

Domingo 03 de Febrero de 2013

Por falta de espacio para estacionar, con intención de evitar robos o por simple desprecio a las normas de convivencia, cada vez son más los conductores que dejan el auto sobre la vereda. La mala costumbre que arrancó hace unos años en los barrios y durante la noche, ahora también se ve en el macrocentro y a plena luz del día. En 2009, la Municipalidad había puesto al control de esta falta entre las prioridades de su comisión de seguridad vial. Sin embargo, la infracción no deja de sumar adeptos. Y hasta existe un sitio en Facebook donde denunciarlos.

Las normas son claras: el artículo 45 del Código de Tránsito establece que "no se debe estacionar sobre las aceras, ni tampoco podrá autorizarse a ello". Y el Código de Faltas fija multas de 50 a 900 pesos "por estacionar vehículos en la vereda".

Sin embargo, basta recorrer las calles de la ciudad para ver que la norma se cumple poco. Ya sea pegados a las ventanas de las casas de sus dueños por la noche, o aprovechando la sombra de los árboles a la hora de la siesta, automóviles, camionetas o utilitarios pasan horas sobre la vereda, obstaculizando el paso de peatones, rompiendo las aceras y, muchas veces, también las especies verdes.

Según datos de la Agencia Municipal de Seguridad Vial, durante el año pasado se labraron 4.800 actas por estacionamiento en las aceras y se realizaron mil intervenciones por autos abandonados en la vía pública.

De ese total, un 10 por ciento se originó en los reclamos de vecinos recibidos en dependencias de Tránsito.

En todos los casos, los inspectores dejan primero una intimación para retirar el vehículo en 48 horas y, caso contrario, los saca la grúa.

Bajo la consigna "nuestra vereda no es tu cochera", un rosarino creo el perfil en Facebook "Te denuncio en Tránsito".

En poco tiempo, el sitio sumó unos 500 amigos que crearon 232 álbumes con fotos de automóviles estacionados sobre la vereda (ver página 4).

En su gran mayoría, las infracciones se registraron dentro de los bulevares y los vehículos retratados distan mucho de ser económicos.

Es más: no escasean los modelos alta gama. Un Audi fue cazado en pasaje Gould 865, un Land Rover en Pasco 834, un Jeep Cherokee en Iriondo Burmeinster y hasta un Mini Cooper en Cerrito 590.

En los barrios, la infracción no es menos común. Para el referente de la Vecinal Barrio Parque, Patricio Carr, lo que está ocurriendo se relaciona directamente con la falta de seguridad.

"Las personas que viven sobre los números pares deben dejar el auto cruzando la calle y, más de una vez, los encontraron con los vidrios rotos. Por eso los suben a la vereda. Lo hacen para preservarse", afirma.

En ascenso. La presidenta de la vecinal Domingo Matheu (Ayolas, Oroño, Ameghino y San Martín), Susana Martín, advierte que en los últimos tiempos la costumbre de estacionar en la vereda "creció bastante" y lo relaciona con el aumento de los precios de los alquileres de cocheras "y la falta de plata para pagarlos".

De todos modos, señala la mujer, "no corresponde que los autos permanezcan ahí porque complican el paso de personas mayores, discapacitados o mamás con cochecitos y hacen el lugar más inseguro ya que dificultan la visión y alguien se puede esconder para robar".

"En Arroyito llegan los fines de semana y, en algunas calles, podés encontrar hasta dos coches por cuadra. Cada vez hay más", afirma Beatriz Cantero, presidenta de la vecinal Lisandro de la Torre (Corazzi, Olivé, Portugal, el río y Carballo).

"Incluso, en la zona está el policlínico Pami II. Hay mucha circulación de gente grande que, para pasar, tiene que cruzar de calle. Pero no hay ningún miramiento", se queja.

A mediados de 2009, la Municipalidad anunció una fuerte ofensiva para evitar que se estacionen vehículos en las veredas.

   Es más, el control de esa falta se fijó como una de las prioridades de la comisión de seguridad vial y puso a los agentes de la Guardia Urbana Municipal (GUM) al frente de la tarea.

   Según se indicó en ese momento, en el radio comprendido por 27 de Febrero, Francia y el río Paraná se labraban casi una decena de actas diarias por ese tipo de infracciones. Pero en 2012, el número se duplicó.

   La titular de la Agencia Municipal de Seguridad Vial, Clara García, apunta: “Los controles existen, e insistimos mucho con el tema. Por eso la cantidad de actas de infracción. Sin embargo, hay personas que no tienen conducta de respeto hacia los espacios comunes, e incluso en este caso afectan a sus vecinos más cercanos, a los que viven al lado de su casa”.

Otra traba. Daniel Galiano es uno de los referentes de la agrupación Sin Barreras Rosario, que lucha por los derechos de las personas discapacitadas.

   “Hay mucha inconsciencia —afirma— y, como somos hijos del rigor, también muy pocos controles”. En noviembre pasado la entidad lanzó la campaña “Por una cuidad para todo”, a través de la cual se denunciaron los obstáculos que, cotidianamente, enfrentan los que se movilizan en una silla de ruedas.

   La cantidad de autos estacionados en la vereda fue uno de los temas denunciados. “Es fatal. No sólo quienes circulan con sillas de ruedas, las personas mayores o quienes llevan cochecitos con niños tienen que cruzar, circular por la calle o animarse a tocar un timbre para pedir que saquen el coche y, quizás, ser maltratado”, apunta Galiano.

   “El mal uso de las veredas se agrava cada vez más”, apunta Mariel Massari, directora del Centro Luis Braile, y repasa la variedad de elementos que hacen “dificultosa la movilidad segura de todos y, en especial, de personas con discapacidad”.

   Un listado que incluye “autos, motos, carteles, mesas, sillas de bares, cajones de verdulería y mercadería de diferentes negocios y también la rotura de veredas, la suciedad de mascotas en la vía pública, la precariedad de los cerramientos de las obras de construcción, las tareas de mantenimiento de las empresas mal señalizadas para que puedan ser detectadas por las personas con discapacidad visual, las plantas y árboles que no se podan y quedan a una altura que no pueden ser detectadas por el bastón, ventanas y acondicionadores de aire que sobresalen de la línea de edificación y corren la misma suerte”.

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