Domingo 16 de Marzo de 2014
La renovación de vías ferroviarias y la transformación del actual Apeadero Sur en estación temporal de Rosario, que ha comenzado a concretarse, implica ir pensando en la futura estación terminal Hasta ahora, todo indica que será Rosario Norte, por lo que me permitiré opinar sobre sus puntos negativos. El principal es que los trenes ingresarán por su costado oeste, pero si deben continuar hacia otros destinos como Santa Fe, Tucumán o Córdoba, hay que desacoplar la locomotora, llevarla a vías muertas, girarla 180 grados, para llevarla marcha atrás hacia la formación de coches, donde el último pasará a ser primero y el primero quedará último y como se invierte el sentido de marcha, los asientos deberán cambiar la posición de los respaldos. Todas estas molestias para el pasajero traerán además casi una hora de estadía en Rosario. Este solo hecho, unido al largo recorrido de las vías dentro de la ciudad, pues para ir a Rosario Norte deben ir casi hasta Pérez, para allí doblar y retroceder hasta dicha estación (mirar planos de la ciudad), lo que implica media hora viajando por la ciudad inútilmente. ¿Como se evitarían todas estas demoras? Muy fácil. En Rosario existe la estación del Belgrano, en calle Paraná (a la altura de Mendoza), con una excelente ubicación hacia los cuatro puntos cardinales de la ciudad. La misma está prácticamente en desuso y podría fácilmente transformarse en estación terminal, lográndose un ahorro de 20 minutos o más en el tiempo de viaje, además de permitir mantener la ubicación de la locomotora si debe seguir viaje a otra ciudad. El único problema (fácil de solucionar) es que tiene vías de trocha angosta y el tren desde Retiro usa trocha ancha. Solo hará falta agregar un tercer riel, lo que permitiría el ingreso de trenes de ambas trochas. Como existe mucho tiempo por delante, pues el uso del Apeadero será por varios años, invito a las autoridades y funcionarios abocados al tema que consulten a quienes entienden de ferrocarriles y decidan con acierto la mejor ubicación posible de la futura terminal.
Martín Oroño
D.N.I. 5.966.082
La enseñanza
del ahorro
Este asunto del ahorro me da lugar a referenciar en el tiempo, y entonces me retrotraigo al año 1950. Recuerdo que en las escuelas nos facilitaban un boletín y que al mismo le pegábamos unas estampillas que nos vendían en la escuela y que costaban centavos. Pero lo bueno del caso era que al completar el boletín nos abrían una Caja de Ahorros en lo que llamaba la Caja Nacional de Ahorros, de esa manera nos enseñaban lo que era el ahorro. Me acuerdo que al cumplir 13 años me empleé en una empresa multinacional y lo primero que hizo el gerente como mi tutor fue abrirme una libreta de ahorros. En la misma me depositaba el 15 por ciento de mis haberes mensuales, que recién pude retirar al cumplir la mayoría de edad. De manera que al cumplir mis 18 años me encontré con un pequeño capital ahorrado. En realidad fue encontrarme con un gran capital, no sólo por el dinero sino por el ejemplo de vida y ahorro que había vivido y que perduró en mí. Hoy parece extraño contar esta historia después de 50 años de haberla vivido, pero realmente la viví y existió en la República, esa lección de ahorrar fue inolvidable, pero qué lástima, todo lo bueno dura poco. Yo creo que sería interesante tratar de recuperar esos ideales e inculcarlos a las nuevas generaciones, que si se pudo en una epoca por qué no probar de nuevo. Por supuesto, no depende de nosotros sino de los gobiernos de turno que con el ejemplo lo demuestran, que comprendan que una de las materias que tienen para enseñar a desarrollarse al ciudadano es simplemente ahorrando, yo creo que podríamos comenzar por ejemplo a ahorrar el tiempo que se pierde en una visita a una repartición pública para realizar algún trámite.
Armando Torres Arrabal
DNI 6.047.844
Civilización
y barbarie
Descreo naturalmente de aquellos que argumentan que las comparaciones son odiosas y trascartón la formulan sin ampollas en la lengua. Por eso, sincerando mi membresía y concediendo que adscribo a las comparaciones, debo confesar que la desazón es grande. Los titulares desde hace casi tres días abundan en escalofriantes imágenes de personas casi al borde de la muerte en tribunas que ya, desde hace rato, no son albergue de la pasión. Los que yacen son, sin máscaras, afines dilectos al poder político que, tan grave o más, en su hora triste los desconoce y ningunea. Espiral de violencia, sensación de tal o cual cosa, escalada de agresividad, todas metáforas que los exégetas de turno esgrimen para la sinrazón. La otra, me arrellano frente al plasma, generalmente de saco y corbata como cada vez que el fixture manda. Son las 15, faltan pocos minutos para la gran función. No hay cuadras y cuadras de gentes peregrinando por avenidas, que son de todos, custodiadas por miles de policías y cacheos varios que abochornan, cuando en la “tele” el colegiado pita, la expresión más sublime que se vio y verá en una grama comienza a sonar. La “sinfónica blaugrana”, el club con el lema-fuerza más bello “Mes que un Club”, comienza a sonar y 90.000 almas (sentadas en poco más de 1,45 hora), contienen las respiración. España, según la variable que se quiera analizar, se cae a pedazos; acá el exitoso modelo económico se profundiza. Allá, a pesar de ello, los valores se conservan y enaltecen; acá, tal vez producto de alguna brisa patagónica que desparramó todo el libreto, los hemos extraviado irremediablemente. Civilización y barbarie.
Claudio Verasio
¿Derechos o privilegios?
Días pasados, mirando un programa televisivo con panelistas en el cual se trataba el éxito de la serie “El Patrón del mal”, observé cómo dos ancianos trataban de defender la integridad de la sociedad teniendo como contraparte a un grupo de personas jóvenes convencidas de que dicha serie no es apología del delito, ni penetración cultural, como postulaban estas dos personas mayores (eran tan mayores que vestían de traje y corbata). Este hecho me convenció aún más del éxito de esta generación de universitarios devenidos en políticos que han logrado convencer a toda una generación de que los antiguos derechos hoy son privilegios: la seguridad, la propiedad privada, el disfrutar del esfuerzo de correr riesgos para acrecentar el estándar de vida. Hoy, gracias a estos universitarios, son privilegios, no derechos. La flexibilidad con que esta generación asumió la culpabilidad del progreso individual, quedó demostrada en la poca repercusión que tuvo la participación de legisladores en defensa de los ocupantes del predio en Buenos Aires. Sólo quiero agregar dos cosas para pensar: 1) la constitución defiende la propiedad privada y es de tipo capitalista. 2) Los legisladores cuando juran al asumir, “juran respetar la Constitución y las leyes”. Lo que saco en conclusión, es que es mucho mas fácil, ante la ignorancia del poblador, tergiversar la Constitución y las leyes, que legislar para evitar la acumulación de tierras improductivas o baldíos que generan dividendos al incrementar su valor con la urbanización de los alrededores. La urbanización tiene que estar en manos del Estado.
Julio R. Sánchez
DNI 6.043.532
¿Cómo es posible?
¿Cómo es posible que en un país como el nuestro, con razón llamado “El granero del mundo” existan personas que padecen hambre. Ello es posible porque a empresas nacionales e internacionales el gobierno les permite vender a precios siderales los productos que fabrican o elaboran sin preocuparse de hacer un seguimiento a los fines de determinar el verdadero costo de lo fabricado o elaborado. También el Ministerio de Trabajo no investiga el pago de sueldo de laburantes que viven miserablemente a costa del enriquecimiento de sus patrones. Pongo como un caso los yerbateros. Viven en chozas con un sueldo que no alcanza a los 1.000 pesos y en los súper el kilo de yerba no baja de los 30 pesos. Demás está decir de la leche, a los tamberos les pagan 2 pesos y en el súper la venden a 10; y el pan ni hablemos. Cómo es posible que los apodados “ni-ni”, jóvenes que ni trabajan ni estudian, el gobierno (llámese Cristina Fernández) se apropie del dinero de los jubilados para regalárselos a ellos. En vez de quitárselo a los jubilados por qué ese dinero no lo retira del Ministerio de Bienestar Social, no para regalarlo sino para crear fuentes de trabajo donde ganarán dinero dignamente sin necesitar la ayuda de una limosna. Cómo es posible que al laburante el gobierno le ponga piso, techo, acuerdos obligatorios, paritarias; y el político se adjudica salarios que les permiten vivir en la abundancia y jubilarse sin cumplir los años que la caja establece. Cómo es posible que las personas honradas vivan encerradas en sus viviendas mientras los delincuentes gozan de entera libertad, más aún, es sorprendente que todos tengan armas de fuego y al pueblo el gobierno le exigió desarmarse. ¿Será para que estas pasen a manos de los asesinos, delincuentes y degenerados? Por eso no nos sorprende que al lado de una seccional de policía haya un búnker donde se trafica con drogas y a estos señores no se los detenga. ¿Será porque la policía participa de sus negocios? Cómo es posible que estos violentos de los barrabravas, asesinos, salgan en televisión donde todos vemos quiénes son y a la semana siguiente estén de nuevo en las canchas. ¿Ningún juez toma nota de ello o será que les conviene más hacerse los distraídos?
Rogelio Rafael Carrero
DNI 6.012.891
Pobres investigadores
La semana pasada fui al Hospital Provincial del Centenario para mantener una reunión con una docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Médicas. Nos encontramos en su oficina ubicada en Sala 8, actualmente destinada a aulas y oficinas varias. El lugar de trabajo de esta doctora queda al lado de otro, ocupado por un investigador distinguido de esa casa de estudios. Ambos tienen una amplia y destacada producción científica, con numerosas publicaciones en revistas médicas del país y del exterior. Quedé sorprendido cuando supe por mi colega que ninguna de esas oficinas tiene teléfono. Ellos deben usar sus propios celulares para comunicarse con otros sectores de la facultad o del hospital. Por si esto fuera poco, sus computadoras no tienen conexión a internet. Me fui del hospital con una gran desazón. ¿Así se trata a los docentes e investigadores universitarios? ¿No es este abandono un símbolo de escasa consideración y falta de estímulo? Y si así están los que más experiencia y fama tienen, ¿qué será de los más jóvenes que recién se inician? Creo que las autoridades de la facultad y del hospital deberían trabajar en conjunto y con urgencia para solucionar deficiencias como éstas. A mí me causaron una fuerte desazón.
Ariel Sánchez
DNI 5.950.908
Eslogan poco feliz en un banco
Quiero hacer saber lo indignada que me siento porque el lunes pasado fui a realizar un trámite al Banco Municipal, de San Martin, y después de una larguísima espera llego a la caja y me encuentro con una publicidad, totalmente fuera de lugar que citaba ”Chau cara de cola”. Lo que para otras personas les parecerá ridículo, pues para mí no. ¿Ese es el concepto que tienen de sus clientes? La verdad es que el que tuvo esta idea para el eslogan, como el que autorizó este mamarracho carecen de neuronas e ideas. Mejor trabajen de otra cosa, muchachos, que la publicidad no es su fuerte. Y a los directivos y a estos genios les digo que pongan más personal en las cajas y así no tendremos ”caras de cola”.
Andrea Gauna
DNI 29.397.271