"Estaba en la cocina y de golpe me encontré en el chiquero"

Jueves 10 de Septiembre de 2009

Florinda Dos Santos, una de las personas heridas durante el temporal en San Pedro, Misiones, relató ayer desde la cama del hospital de Eldorado, que perdió a dos de sus 11 hijos y a una nieta. El tornado también arrasó su casa y destruyó sus pocas pertenencias.

"Perdí dos hijos, una nena de 9 años y un varoncito de 6, y mi nieta de 5 años. Y recién me contaron que la tormenta mató a todos los animales", que criaba para alimentar a su familia, integrada por su esposo, sus 11 chicos y un número de nietos que no precisó.

La mujer relató a radio Continental que ya supo por boca de uno de sus hijos mayores en qué condiciones quedaron los tres chiquitos que perdió su familia: "Uno de mis hijos, de 18 años, me vino a ver y me contó que encontró a su sobrina toda cortada y a la hermanita toda en pedazos".

Sobre la suerte corrida por el niño relató que, luego que su casa fuera volada por el viento, mientras intentaba reunir a los pequeños, su hijo mayor "por la luz del celular halló a uno de sus hermanitos, estaba entre la vida y la muerte. Quedó boca arriba y parece que se ahogó con barro".

La familia, dijo, perdió "la casa y todo lo que teníamos además de unos animales que criaba".

Al recordar cómo se inició la tragedia Dos Santos relató: "Estaba en la casa cenando a las ocho de la noche y empezó a llover con granizo muy grande; entramos adentro de la casa a pesar de que se estaba agujereando todo el techo".

"Entonces le dije a los chicos vamos a cenar rápido y vamos a acostarnos porque el tiempo está muy feo", dijo, pero de pronto "se cortó la luz y no teníamos linterna, nada, los chicos estaban juntos". "Estaba sentada en la puerta de la cocina, pero de golpe yo me encontré en el chiquero de los chanchos, todo con barro, todo sucio, no podía caminar".

"Empezaron a llegar mis hijos que caminaban gritándome «mamá, mamá» y los fui juntando cerca mío", agregó. "Todos salieron de al lado del chiquero, todos heridos, con cortes".

Momentos después, su hijo mayor encontró al pequeño agonizante casi bajo el barro pero, "cuando salía corriendo ya llegaba la policía y la ambulancia y empezaron a sacarnos". l (DyN)