Lunes 11 de Abril de 2022
Bruno Rodrigo Ponce, de 24 años, fue baleado y murió a primeras horas de la madrugada del domingo en la zona de 27 de febrero al 7600. En lo que va del 2022 año hubo cinco homicidios en el barrio que algunos llaman Belgrano sur. Es un secreto a voces que por esa zona trabaja Claudio “Morocho” Mansilla, el único de los presos que se fugaron en junio pasado de la cárcel Piñero y aún no se pudo atrapar. Ponce estaba en el cruce de Uriarte y Eduardo Gómez con un grupo de amigos cuando desde un auto blanco les dispararon y el joven fue mortalmente herido.
Eduardo Gómez es el ex pasaje 1736. En la esquina de esa calle y Uriarte un grupo de pibes estaba parado ayer cerca de la 1.15 cuando por Uriarte apareció un Ford Fiesta blanco desde el cual se realizaron disparos. Bruno recibió uno mortal en la cabeza y quienes estaban con él se dispersaron por el barrio.
Según trascendió, esos testigos dijeron a los investigadores no saber nada del ataque, de sus perpetradores ni los posibles móviles.
Luego de escuchar los disparos y observar la escena los vecinos llamaron a la policía y a una ambulancia del Sies. Los médicos examinaron el cuerpo de Bruno y se determinó su fallecimiento.
Todas las noches
La familia Ponce vive desde hace unos 20 años a menos de 50 metros de la esquina donde mataron a Bruno. Marta, la madre del joven, estaba mirando televisión cuando escuchó la ráfaga de tiros.
“Todas las noches en el barrio son tiros y tiros, así que ni me asombré. Pero un minuto después me tocaron la puerta y me dijeron que habían baleado a mi hijo. Fui a la esquina y ya lo rodeaban varios personas que lo conocían desde chico. Todavía respiraba y un vecino lo acomodó de costado”, dijo Marta a este diario ayer la tarde en la puerta de su casa de zona oeste.
“Una chica con la que se criaron juntos —agregó la madre de la víctima— se fue en la moto a la seccional 32ª, que está a cuatro cuadras, para ver si lo podían llevar a algún lado, pero le dijeron que no tenían móviles y que esperáramos la ambulancia. Pero cuando vino la ambulancia lo miraron y ni lo revisaron a mi hijo. Directamente dijeron que ya estaba muerto.”
Bruno trabajaba como changarín y no había terminado la secundaria. Tenía un antecedente penal menor por un conflicto de papeles en la compra de una moto.
“Nunca me dijo que tuviera problemas con nadie. Pero a veces uno les pregunta y los chicos no te dicen nada. Sin embargo, ningún amigo de él me dijo qué es lo que pudo haber pasado ni tampoco me aseguraron si los tiros eran para él”, sostuvo Marta, para agregar: “Por ahí los del auto estaban esperando a alguien por ahí el que tiró pensó que en el grupo había alguien a quien querían matar. O tiraron por tirar, como pasa siempre”.
En lo que va de este año en la zona ya se habían registrado cinco homicidios antes que el de Bruno: en enero asesinaron a Sergio Giménez y a Jesús Enrique; en febrero fue asesinado Jonatan Ojeda y el mes pasado mataron a Stella Maris Chávez y Niño Salvador Vigo Agüero.