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"Esta obra mezcla lo bueno y lo popular"

La actriz Soledad Silveyra aseguró que está subyugada por el éxito de “humores que matan”, que llega hoy al Fundación Astengo.

Sábado 18 de Mayo de 2013

“E s un placer hacer esta obra porque todas las noches descubro algo nuevo”, asegura Soledad Silveyra acerca de “Humores que matan”, la obra que protagoniza junto a María Valenzuela. Cálida, feliz y subyugada, la actriz y conductora dialogó en exclusiva con Escenario antes de su llegada a Rosario con la obra que fue un éxito en la temporada de verano en Mar del Plata y que se presenta hoy a las 21 en el Auditorio Fundación Astengo. “Humores que matan” (cuyo título original es “Central Park West”) es una maravillosa comedia de Woody Allen, versionada por Fernando Masllorens y Federico González Del Pino y con las actuaciones de Silveyra, Valenzuela, Gonzalo Urtizberea, Edgardo Moreira y Juana Schindler. La obra transcurre en el corazón de Manhattan, en un apartamento de Central Park West, donde una exitosa psiquiatra acaba de ser abandonada por su marido. Con el estilo característico de Allen, esta comedia entreteje una serie de situaciones límites que descubren los más oscuros secretos de estos seres humanos inmersos en apariencias, mentiras, amores y traiciones.

   —¿Cómo te sentís haciendo esta comedia de Woody Allen sobre amor y traición?

   —Es una obra que Woody escribió en el 95, cuando recién se había separado de Mia Farrow. La obra tiene esa cosa de Allen que es absolutamente extraordinaria, esa ironía, ese sarcasmo y ese humor tan particular. Estos cuatro seres viven una mutación enorme con respecto a sus vidas, donde reina la hipocresía. La verdad que es un placer hacer un autor así porque todas las noches descubro algo nuevo, lo veo tanto en mis compañeros como en mí. Es glorioso ver a María (Valenzuela) y Gonzalo (Urtizberea), que comenzaron a estar en la obra durante la gira nacional, porque van creciendo a medida que lo hacen y descubriendo permanentemente algo. Yo llevo más de cien funciones y siento que todos los días descubro algo. Es maravilloso hacer reír sólo con las palabras, sin ningún valor agregado que tenga que ver con las groserías. Es un texto sumamente inteligente. Esta obra mezcla lo bueno y lo popular.

   —¿Qué balance hacés de la gira nacional?

   —Esta gira nos viene tratando tan bien, estamos muy felices viajando “tierra adentro”, como le digo yo. En el Facebook tenemos las fotos que saca Edgardo Moreira al final de la obra con los teatros llenos y la gente aplaudiendo de pie. Porque de verdad estamos muy felices, y la incorporación de compañeros nuevos revitaliza la obra. Estoy maravillada, me sorprende cómo el público agarra todo, no se le escapa una. Llevamos recorridas seis provincias y estoy anonadada, no puedo creer, el nivel es extraordinario. Pienso: “¡wow!, qué ganas de reírse y de festejar tiene la gente”. Estoy subyugada por todo lo que pasa.

   —¿Cómo es tu personaje?

   —Es una psiquiatra de muchísimo éxito que vive en Nueva York. Es una mujer mordaz que puede solucionar el problema de todos menos los propios, como le dice ella en un momento a su amiga Carol (Valenzuela). El marido de Phyllis es un Don Juan (Moreira) y el de Carol es extraordinario (Urtizberea). Y Juanita Schindler es la actriz joven que debuta con nosotros en el teatro y está divina, se ve que tiene una vocación maravillosa.

   —¿Alguna vez fuiste Phyllis en tu vida privada?

   —(risas) ¡No! No tengo nada de Phyllis. Ella no ve nada más allá de su realidad profesional. Es de esas mujeres que le dedican toda la vida al trabajo. Pero yo al contrario, veo a través del agua, de un muro de acero. Ojalá fuera tan mordaz, tan inteligente y tan ciega como Phyllis.    

—¡Para no sufrir tanto! Porque las mujeres tienen una intuición tan acentuada que les hace ver cosas inexistentes. ¿Sos una mujer celosa que ha sido detective de sus parejas?

   —¡Totalmente! Ahora con los años uno se pone más sabio, pero he sido una joven fatal. Creo que también tiene que ver con nuestra profesión, de que estamos mucho tiempo encerradas en el teatro y pensás “¿qué estará haciendo ahora?”. Y no te podés bajar del escenario. Pero ya me curé, porque en el fondo son inseguridades. Porque en definitiva, si quieren estar con vos están y si no... allá ellos. Creo que pasa mucho por la seguridad de una como mujer. En mis últimas relaciones me he dado cuenta que he cambiado, gracias a Dios (risas).

   —Se dice que los hombres que se sienten inferiores a su pareja en el ámbito profesional, tienen más tendencia a la infidelidad.

   —Este hombre, Sam, es un Don Juan que se siente absolutamente castrado por el éxito de su mujer y se siente menos que ella. Cuando la mujer es más poderosa que el hombre desde el punto de vista intelectual y económico, la cosa se complica. Las mujeres que hemos ocupado un lugar más destacado que el varón, lo sabemos bien...

   —Sos una mujer fuerte e independiente que siempre salió a trabajar...

   —Siempre fue así. Miro a mi alrededor y veo que no hay nada que no haya sido ganado con mi esfuerzo. Y me pregunto, ¿será bueno esto? Pero la verdad es que estoy tan tranquila y tan bien conmigo misma...

   —No debes nada a nadie...

   —No. Sólo debo amores y respeto. En realidad no es que debo, estoy agradecida de haber sido amada y haber respetado siempre a mis compañeros.

   —En este momento de tu vida, ¿estás sola o en pareja?

   —Cuando uno siente que gusta a un hombre, está bueno porque entonces decidís si estar o no. La cosa es cuando no estás bien con vos y sentís que no gustás. En este momento me siento bien, entonces, pienso que podría estar con alguien, pero no quiero. Porque pasan los años, y a mi edad, no voy a estar con alguien por estar.

   —¿Cuáles son tus placeres?

   —Los afectos, la familia, las nueras, los nietos, los sobrinos. Tengo una familia maravillosa. Uno ha trabajado y ha educado para que así sea. Además, soy una mujer que tiene vida propia. No es que pongo todo en mis hijos o mis nietos, para nada. Me encanta la vida, tengo mis proyectos, soy independiente, me encanta enamorarme. Tengo muchas cosas en mi mundo, mi cabeza, mi espíritu, mi cuerpo. Amo profundamente la vida. Tengo ganas de la vida y disfruto como loca cada momento. Creo que lo peor que nos puede pasar es no tener ganas y por suerte nunca me pasó.

   —¿Qué tenés ganas de hacer cuando te bajes de los escenarios?

   —Primero, quisiera tener lo suficiente como para vivir sin trabajar, que hoy en día no es fácil. Yo no puedo vivir sin trabajar.

   —Hace poco comentaste que te jubilaste con 1800 pesos...

   —Sí, pero esa jubilación es del Estado y ahora aumentó un poco. Los actores no tenemos más que eso, además de muy pocas reivindicaciones sociales. Recién ahora tenemos una institución como Sadaic que nos permite cobrar derechos de intérprete. Estamos muy desamparados en ese sentido. Acá una actriz queda embarazada y sonó.

   —¿Qué se siente ser la única persona que entrevistó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde que asumió el mandato?

   —Yo le hice un reportaje muy de mujer a mujer, no político. Y aunque recibí algunas críticas por eso, yo no era quien para hacerle un reportaje político. No puedo preguntar sobre política, me parecía meterme en un rollo. Yo lo que hice fue hacerle un reportaje a una mujer presidente. Me acuerdo que estaba muerta de miedo. No nos conocíamos personalmente y fue brutal. Creo que les debe pasar a todos cuando están frente a ella, es la autoridad máxima de nuestro país. Fue una experiencia bárbara.

   —¿Cuáles son tus proyectos para este 2013?

   —El 17 de junio voy a estrenar un monólogo que se llama “Nada del amor me produce envidia”, de Santiago Loza, dirigida por Alejandro Tantanian, que haré todos los lunes en Capital. Trata de una costurera de los años 50 a la que Libertad Lamarque le pide un vestido. Y luego llega Eva y elige el mismo vestido. Y ella tiene que decidir a quién le da el vestido. Creo que refleja un poco esa tirantez que estamos viviendo los artistas en este momento; el estar de un lado o del otro, del gobierno o de Clarín. Creo que es un momento muy difícil para los artistas. También me encantaría volver a conducir. Además me han ofrecido hacer una novela para fin de año. Sé que hay que hacer un poco de televisión, pero seguiría haciendo teatro.

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