Viernes 09 de Diciembre de 2011
Quise imbuir de un benévolo espíritu navideño a esta carta y como se aproxima fin de año, uno suele hacer una evaluación de los hechos especiales que se han dado en el año. Por eso: 1- Agradezco al taxista que tenía su coche en condiciones: con aire acondicionado, limpio y con el cinturón de seguridad trasero liberado (o sea, no escondido tras el asiento: "porque la hebilla le molestaba a la anciana que viajó anteriormente", "porque los chicos juegan y le rompen el tapizado", " porque los ómnibus no tienen, entonces por qué nosotros, sí", o porque yo manejo con cuidado y no tengo accidentes (no sé si fue el que chocó en San Luis y Mitre quien me lo dijo). Ah! a propósito por encontrarlo en la parada un día de lluvia en que había una larga fila de coches esperándome. Hago extensivo mi agradecimiento al señor que en la revisión técnica le sugirió al taxista que dejara liberado el cinturón de seguridad. 2- Mis felicitaciones a Tránsito que cuando uno llama a cualquier hora, pese a la voz de sueño, atienden solícitamente para mandar la única grúa en Rosario dispuesta a remolcar vehículos infractores. 3- A la familia, cuyos integrantes, cada uno con su casco, protegen sus codos y los de sus hijos, por compartir la moto entre varios, agilizando el tránsito para que no sea caótico. 4- Mis aplausos al señor que no pasó por encima del cochecito del bebé, cuya mamá aplicando todo su sentido común cruzó por la senda peatonal bajando ella primero. 5- Mil gracias a Rowing por la entretenida saga en este espacio: "Busquemos causas solidarias para justificar ser infractores". 6- A todos los bolicheros que colaboran cumpliendo las ordenanzas, contemplando el descanso de vecinos. 7- A todos los ciudadanos, que junto a sus mascotas, hacen que Rosario cada vez esté mas limpia (incluyendo a mis amigas las palomas). 8- A los ecologistas que succionarán los árboles de la plaza San Martín para hacer el monumento al auto, a quienes planificaron conscientemente los accesos a la cochera en subsuelo, en horas picos a las "grandes avenidas que la circundan". 9- A escala mayor, agradezco a quienes se pusieron rápidamente en contacto con los padres del Politécnico para entregar a los alumnos la prometida netbook "color invisible". 10- Gracias, además, a la Presidente y Moreno por hacer que los jubilados disfruten de estas fiestas con una opípara canasta navideña. Finalmente, (ahora sin ironías), mil gracias a La Capital por los años de servicio para hacer que quienes deberían tomar conciencia, a veces sacudan sus neuronas.
Silvia Buonamico