Miércoles 27 de Mayo de 2009
Y sí, estoy esperando ver extrauterinamente a mi bisnieta Uma, que por unos pocos días más seguirá viviendo en el útero, la habitación que mi nieta le brinda con pensión completa. Aún siendo médica, siempre me asombra el milagro de la vida (ese soplo de vida que comienza con la unión de un xx con un xy, o como se denominen), sea para formar una hierbita, un mosquito Aedes aegypti, un elefante, un ser humano o cualquier otro ser vivo. Y en ese preciso momento, ni antes ni después, ya está todo programado para lo que será ese nuevo ser. De ahí en adelante, nada se le añadirá: sólo crecerá, se desarrollará. Lo maravilloso es que todo ese proceso es único, irrepetible, por eso no hay una hoja igual a otra, ni una mariposa igual a otra ni un ser humano igual a otro. Y por eso me emociona pensar que entre los genes que formaron a Uma, seguramente había algunos míos, que se combinaron con tantos otros. Y así se formó este nuevo ser humano, que será también único e irrepetible. No hubo, no hay, no habrá otro ser igual a Uma. Porque así es la vida, misteriosa, maravillosa, irrepetible. Y de acuerdo a todo lo anterior, he propuesto a la familia que el primer cumpleaños de Uma, lo festejemos a los tres meses de su vida extrauterina, pues le sumaremos los nueve meses de su vida intrauterina. Y sí, la suma es muy fácil, 9 3 = 12 meses o sea un año.
Ana María Zeno