Martes 12 de Marzo de 2013
Hace unos días paré en el semáforo de 27 de Febrero y San Nicolás, aproximadamente a la 17, y aparecieron dos muchachos y me “manguearon”, me insultaron y me dijeron que me “cagarían a puñetes”. Recaliente, me llegué hasta la comisaría y les comenté lo ocurrido. “Ahora vamos. Hoy es día de visitas pero ahora nos llegamos”, me dijeron. Yo pensé: que bueno, ahora los meten en cana, tal vez les den cadena perpetua, o los mandan al Perito Moreno para que se les enfríen las ganas de apretar a la gente. Dejé pasar un tiempo prudencial para ver qué había pasado con los “masculinos”. ¡Todavía estaban ahí! De vuelta a la comisaría. “Ahora vamos”, me volvieron a decir. Me fui nuevamente a esperar a que llegara la fuerza de la ley. Nada. Como estaba oscureciendo y los “masculinos” se fueron, pensé que las fuerzas del orden quizás fueran al otro día “con la fresca”. Esa noche me fui a acostar temprano para poder levantarme cuando empezó a aclarar y me fui a la esquina mencionada para ver el procedimiento policial. Aún estoy esperando que venga la policía.
Eduardo Beltrán