Esperando el tercer capítulo de la sátira animada "Isla presidencial"
Hace pocos días que salió la segunda parte de la saga que El Chigüire bipolar cuelga en YouTube para contar las peripecias de diez presidentes de Latinoamérica (si se considera latinoamericano a Brasil) quienes, junto al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el rey Juan Carlos quedan varados en una isla desierta y desconocida tras un naufragio. La sátira se ha convertido en un fenómeno mundial, tanto que el primer episodio, aparecido a principios de marzo...

Viernes 16 de Abril de 2010

Hace pocos días que salió la segunda parte de la saga que El Chigüire bipolar cuelga en YouTube para contar las peripecias de diez presidentes de Latinoamérica (si se considera latinoamericano a Brasil) quienes, junto al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el rey Juan Carlos quedan varados en una isla desierta y desconocida tras un naufragio.
  La sátira se ha convertido en un fenómeno mundial, tanto que el primer episodio, aparecido a principios de marzo, suma cerca de 700 mil visitas en YouTube, y el segundo, colgado el martes 6 pasado, captó 200 mil. Se pone también en Facebook y Twitter, donde ha generado intensos intercambios de comentarios.
  La tira de caricaturas animadas, creada por Oswaldo Graziani y Juan Andrés Ravell (hijo del ex director de la venezolana Globovisión, Federico), ambienta una cumbre donde los mandatarios se pelean a trompada limpia por la falta de langosta en el plato principal, y tiene como blanco al presidente Hugo Chávez. De hecho, los animadores de El Chigüire tuvieron dos años pariendo diversas tiras satíricas opositoras al caudillo venezolano.
  Lo que hace tan atractiva la sátira escrita por Graziani, Ravell y Alvaro Mora Capdevielle, es el trasfondo tragicómico de presidentes que, de pronto, se quedan sin Decretos de Necesidad y Urgencia, sin estudiantes secundarios militarizados, sin poder atornillarse en el poder (varios), sin cholitas para designar en ministerios.
  Sin pueblos obligados a bailar el mismo triste minué que desgrana un disco rayado.
  La aventura de los presidentes se inicia en el restaurante Che Hugo, mientras Chávez le habla a un asustadizo Evo Morales que come una pata de águila calva, el plato del día.
  Luego de una cumbre que se caracteriza por enfrentamientos, peleas y enconos, y en la que Chávez monopoliza el micrófono en una noche de karaoke, el presidente Lula invita a las delegaciones a un crucero por el Caribe.
  Lula aparece animado y sosteniendo una botella de la que bebe copiosamente.
  Durante la travesía se topan con un gigantesco peñasco. Lula, al timón, duda. Chávez lo compele a voltear el timón a la izquierda, y Alvaro Uribe (Colombia) a la derecha. Pasmado, Lula no atina más que a seguir el rumbo y se produce la catástrofe.
  El segundo episodio arranca con Chávez haciéndole respiración boca a boca a Evo Morales, recostado sobre la arena.
  Curiosamente, en la tira no aparece el presidente Fernando Lugo. Quizás los realizadores temieron tener que incluir a las decenas de hijos que le adjudican al mandatario y ex obispo paraguayo.
  Atormentados por el hambre, deciden comerse a Michelle Bachelet (Chile), “la gordita”, dice Chávez. En medio, se ve a una sensual Cristina Kirchner que usa dos mitades de cocos por brassiers, que se bambolean cuando prepara el fuego, despertando la lujuria de un ojiabierto Lula.
  Resulta singular la escena en que los presidentes (entre ellos, Rafael Correa —Ecuador— aparece vestido y pintado como indio) tratan de pescar subidos a la rama de un árbol. Chávez habla y canta todo el tiempo a lo largo de las horas, durante las cuales uno a uno los mandatarios lo van abandonando. Sólo queda él y Evo Morales. El suplicio de la tremebunda verborragia hace que un pez salte del agua y se haga el harakiri.
  Sorpresivamente, desde lo alto de una palmera el presidente de EEUU Barack Obama le lanza un dardo y lo duerme.
  Antes, Chávez había expresado su añoranza por “el gringo” George W. Bush, que le daba letra para sus eternas diatribas contra el Imperio.
  El tercero de los cuatro capítulos anunciados levanta aún más expectación, habida cuenta del éxito de los dos anteriores.
  Nadie avizora un final de esta sátira que remeda a la serie “Lost” y donde Chávez oficia del doctor Jack Shephard.
  Mientras, el minué sigue sonando.
  Bailemos.