Esperan días para honrar a San Cayetano
Cientos de devotos comenzaron a instalarse desde hace varios días en carpas a la espera de la apertura del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, donde el viernes próximo pedirán pan y trabajo o agradecerán haberlo recibido durante la festividad del santo patrono de la Providencia.

Domingo 02 de Agosto de 2009

Cientos de devotos comenzaron a instalarse desde hace varios días en carpas a la espera de la apertura del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, donde el viernes próximo pedirán pan y trabajo o agradecerán haberlo recibido durante la festividad del santo patrono de la Providencia.

La pandemia por la gripe A, que ya causó numerosas muertes en el país, obligó a las autoridades eclesiásticas a tomar medidas preventivas, por lo cual cada peregrino tendrá que colocarse alcohol en gel en las manos antes de ingresar al templo.

"Estamos tomando todas las precauciones para evitar el contagio, porque por más que lo pidamos, los fieles seguirán tocando el vidrio que protege la imagen del santo", dijo el párroco Gerardo Castellano.

El sacerdote porteño evitó hacer una estimación de cuánta gente pasará por el templo, pero pronosticó que está vez las fiestas patronales pueden extenderse.

Los primeros fieles comenzaron a ubicarse días atrás en las inmediaciones del templo de Cuzco 150, haciendo dos filas. Una, con unas veinte carpas, que les permitirán acceder a tocar el vidrio que protege la imagen del santo; la otra, con unas diez, sólo los habilitará a ingresar para verlo de lejos.

Cada carpa puede, explicaron, “representar” a diez o 40 personas, que se turnan día a día hasta la apertura oficial del santuario el primer minuto del viernes.

Castellano destacó la “solidaridad” y “camaradería” que prima entre quienes esperan para participar de la fiesta de San Cayetano, habitual termómetro de la desocupación y la pobreza en el país.

En la fila y pese a algunas quejas de los vecinos, los devotos toman mate cocido que sirven los voluntarios, prenden fuego o se las ingenian para protegerse de las bajas temperaturas que se registran en Buenos Aires.

En una casa rodante convertida en “mini santuario”, muy cerca del templo y de la terminal de la línea 106 de colectivos, Delia Noris Lencina, una peluquera de 66 años, ultima los detalles para repetir por vigésimo segundo año consecutivo la tradición de ser la primera en llegar hasta el santo.

Otros esperan en carpas, con mucho abrigo y sentados sobre la calle Bynnon. Como Stefanía Vargas, quien aseguró que “el santo no falla, desde 1977 que vengo y nunca me faltó trabajo”.

La profesión de fe popular llevará este año la consigna “Con San Cayetano buscamos justicia, pan y trabajo”, y tendrá su momento culminante a las 11 con la misa que presidirá el primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, quien después saludará a los feligreses, muchos de los cuales harán una fila de 15 horas para pedirle o agradecer al patrono del pan y del trabajo.

No obstante, desde el pasado lunes se realiza una novena de oración con misas diarias a las 19, presididas por sacerdotes invitados. Mañana será el turno del padre José María “Pepe” Di Paola, el cura de villas amenazado de muerte por combatir a quienes fomentan el consumo de paco en la Villa 21-24.

El jueves 6 comenzará la vigilia y una imagen de San Cayetano recorrerá la fila de los peregrinos que esperan la apertura del templo.

Al día siguiente, las puertas se abrirán al filo de la medianoche, previa bendición de los fieles por parte del obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín. l (DyN)