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Esperaba a su amigo para ir a bailar, le robaron la moto y lo mataron

Dos delincuentes armados atacaron a tiros a un operario del frigorífico Paladini poco después de las 22 del sábado en Villa Gobernador Gálvez. Ignacio Agustín Acosta tenía 23 años y se habría resistido.

Lunes 18 de Agosto de 2014

Ignacio Agustín Acosta tenía 23 años y se ganaba la vida trabajando en el frigorífico Paladini de Villa Gobernador Gálvez, donde vivía junto a sus padres. El sábado a la noche salió de su casa, en una barriada de clase media laburante cercana a su trabajo, para ir a buscar a un amigo con el que planeaba ir a bailar. Mientras lo esperaba en la vereda sentado sobre su moto, llegaron dos hombres armados que le ordenaron que les entregara el rodado. En ese marco el muchacho habría resistido el atraco y la respuesta de los ladrones fue feroz: le dispararon dos balazos que lo desplomaron sobre la calle y se llevaron el vehículo. La vida de Ignacio se apagó poco después cuando lo llevaban al hospital Provincial de Rosario.

Todo ocurrió alrededor de las 22 del sábado cuando Ignacio salió de su vivienda situada en el barrio Paladini, en la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez. Se subió a una moto Honda XR250 centímetros cúbicos negra y blanca y recorrió los cien metros que lo separaban de la vivienda de su amigo, en Fornieles al 100, a unos cincuenta metros del cruce con calle San Juan.

Una vez que llegó al frente de la casa decidió esperar en la vereda al otro muchacho con el que habían planeado ir a divertirse a un boliche. Seguramente nunca imaginó que todo terminaría de una manera trágica.

De sorpresa. A partir de ese momento el relato de los hechos se bifurca según quien lo construya. Familiares del amigo de Agustín dijeron que los malhechores llegaron a la escena del crimen en una moto pero el fiscal Ademar Bianchini, a cargo de la investigación, señaló que hasta anoche no se había corroborado si los asaltantes se movilizaban en un rodado o si habían llegado al lugar caminando.

Lo concreto es que ya habían transcurrido diez minutos de las 22 del sábado cuando dos disparos estremecieron a los vecinos de Fornieles al 100. También las detonaciones sobresaltaron al amigo de Ignacio y a sus padres, que estaban en el interior de su vivienda terminando de cenar. "Estábamos adentro cuando escuchamos los tiros", explicó ayer la dueña de casa.

Cuando el matrimonio y su hijo salieron a la vereda, el estupor fue todavía mayor. Vieron que Ignacio estaba malherido. "Se había apoyado sobre nuestro auto y no podía pronunciar una palabra", explicó a La Capital el padre del amigo de Ignacio. Tras dispararle dos balazos, los asaltantes se esfumaron con la moto Honda XR de Ignacio. A partir de ese momento la desesperación de quienes auxiliaron al muchacho fallecido fue escalando.

"Llamamos a la policía pero no vino. Además, como la ambulancia demoraba en llegar, mi hijo lo subió a Ignacio a nuestro auto (un Fiat Palio) para llevarlo al hospital Gamen", explicó la mujer.

En el trayecto hacia el centro asistencial, el amigo de Ignacio se topó con la ambulancia que iba hacia su casa. Entonces, el móvil sanitario lo trasladó al hospital Gamen. Allí los médicos comprobaron que el muchacho había sido alcanzado por dos proyectiles: uno le atravesó el muslo izquierdo y otro le perforó el abdomen causándole graves lesiones internas. A raíz de esas heridas que presentaba, fue derivado al hospital Provincial de Rosario, pero murió en el camino.

El fiscal Bianchini indicó preliminarmente que Ignacio Acosta "se resistió al atraco y forcejeó con al menos uno de los malhechores". Sin embargo, los vecinos que dialogaron con La Capital dijeron que ignoraban si el joven había ofrecido resistencia o si fue un crimen a sangre fría.

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