Martes 28 de Diciembre de 2010
En la edición de ayer del diario, el señor Jorge Mackey vertía en su carta algunos conceptos sobre el armado de espectáculos en el Monumento a la Bandera, solicitando al Concejo Municipal que regulara de alguna manera la preparación de los mismos. Como humilde trabajador de una empresa que provee servicios de sonido e iluminación profesional, me gustaría aclarar algunos puntos: 1º) En general las empresas de sonido e iluminación que arman sus equipos en el Monumento son rosarinas y por ende concientes del valor patrimonial e histórico del mismo, tomando todos los recaudos necesarios para no generar daños a una obra de semejante envergadura. 2º) Todos los materiales utilizados tienen un peso considerable y deben ser acarreados a mano por las escalinatas. Realizar esta tarea durante el día, en un sitio sin sombras y en plena temporada estival resulta perjudicial para la salud de quienes realizamos el montaje. Además, estos elementos al sol adquieren una temperatura que hacen dificultoso el tocarlos. 3º) Siempre se trata de realizar las pruebas de sonido a partir de las 17 horas, justamente para no causar molestias a los vecinos, especialmente aquellos que pueden dormir la siesta. Estas pruebas se realizan para evaluar el rendimiento del sistema y necesariamente requieren utilizar la máxima potencia para asegurar la calidad del sonido. No obstante, los decibeles generados están dentro de los parámetros normales para espectáculos masivos. Para finalizar, debo decir que muchos de los vecinos que se quejan por los espectáculos que allí se realizan, luego disfrutan de los mismos sentados en la comodidad de sus balcones, picadita de por medio. La cuestión pasa también por ponerse en el lugar del otro, en este caso del tipo que debe armar los equipos en un lugar que --durante el verano-- se convierte en una losa radiante, y que tiene la obligación de hacer que la gente disfrute de un verdadero espectáculo sin fisuras ni inconvenientes técnicos.
Jorge Luis Risiglione DNI 14.494.013