Miércoles 15 de Septiembre de 2010
Seguramente hay deficiencias edilicias específicas que requieren ser corregidas perentoriamente y otras a ser ejecutadas mediante programas definidos por las autoridades, y aprobados por quienes tienen competencia y no por los estudiantes, que son eso, estudiantes y no organismos de aprobación de planes de obras. Es una afrenta en un país donde hay millones de personas –muchos de ellos niños– que viven por años en condiciones infrahumanas en "viviendas" de chapa y cartón. Los alumnos que sólo están horas en los colegios durante ciento ochenta días al año, paralizan con las tomas la actividad educativa que toda la sociedad sostiene con sus aportes impositivos. Más grave aún es que irresponsablemente la presidente apoye esas conductas, sin aportar recursos para solucionar los problemas. Es su lógica: la educación y los indigentes no son importantes como el fútbol. ¿Será que ella hacía lo mismo cuando estudiaba y por eso no puede contrarrestar las reiteradas sospechas de que no es abogada con el simple recurso de exhibir su diploma?
Emilio Zuccalá, licart29@yahoo.com.ar